Caminando por las Sierras Subbéticas

Vista de la villa de Zuheros

Te ofrecemos en primicia la descripción de una de las más bonitas excursiones por los parajes naturales que jalonan la Ruta del Califato: las Subbéticas Cordobesas. Esta excursión forma parte de la Guía que la Fundación LEGADO ANDALUSÍ próximamente publicará, bajo el nombre de Caminando por la Ruta del Califato.

La descripción es tan detallada y completa que puedes imprimirla y usarla directamente para hacer la Ruta. Además, al final de la descripción tienes las coordenadas tomadas con gps de los puntos de interés o waypoints de la excursión. ¡Que la disfrutes!

Con la descripción que sigue caminarás en unas 2 horas entre la villas cordobesas de Zuheros y Luque, ambas puertas de entrada al Parque Natural de las Sierras Subbéticas, atravesando la sierra por el Puerto de Malos Vientos, junto al Cerro de los Murciélagos y al Cerro de los Cangilones.

Entrando en el Parque Natural:

Iniciamos este recorrido en la Villa de Zuheros , junto al edificio del Museo de Artes y Costumbres Populares “Juan Fernández Cruz” (GPS 1). Subiremos por el camino asfaltado que lleva hacia la Cueva de los Murciélagos. La pendiente, pronunciada y zigzagueante, nos permite coger altura rápidamente, y al llegar junto al Punto de Información del Parque Natural y Área Recreativa “Las Cruces”, nos podemos tomar un pequeño respiro y disfrutar del bello panorama que se abre ante nuestros ojos: a nuestros pies se extiende el blanco caserío de la villa de Zuheros, en el que destacan el cuadrado y voluminoso edificio del Museo “Juan Fernández Cruz”, su esbelto castillo roquero y la sencilla Iglesia de la Virgen de los Remedios; a la izquierda, las rocosas formaciones kársticas de la Sierra de Zuheros; al frente, las suaves laderas que descienden de la Sierra, regadas por las aguas del río Bailón, completamente cubiertas por los espesos olivares; tras ellos, sobre el horizonte, las Lomas de la Sierrezuela y de la Sierra de Baena; a la izquierda de la Sierrezuela, tras una loma colmada de antenas, e invisible a nuestra mirada, se encuentra la Villa de Doña Mencía. A la derecha, hacia el Norte, divisamos las vegas y huertas que riegan las aguas del río Marbella, y parte del casco urbano de la ciudad de Baena. 

Retomamos la ascensión, y seguimos subiendo otro tramo de la empinada cuesta, hasta llegar a un cruce (GPS 2), junto a unos grandes almendros; aquí dejamos la carretera que sube hacia la Cueva de los Murciélagos y nos desviamos a la izquierda, por un camino de tierra.

Nos introducimos en el Parque Natural y comenzamos a rodear la cara Norte el Cerro de los Murciélagos, en cuya cumbre se encuentra la Cueva de los Murciélagos, cavidad fruto de la erosión kárstica, poblada por el hombre desde el Paleolítico Medio, hace unos 35.000 años, y que nos ha legado importantes hallazgos arqueológicos, en forma de pinturas rupestres, enterramientos y diversos útiles y herramientas utilizadas por el hombre primitivo, que constituyen una maravillosa Joya del Neolítico Hispano-Mauritano.

Este viejo camino, labrado en la falda de la montaña, es la línea de separación entre los terrenos cultivados (a la izquierda) y la escasa vegetación de monte mediterráneo (a la derecha). Olivos, almendros y algunos nogales, junto a chaparros, matorral y plantas aromáticas, constituyen el rico manto vegetal que cubre la erosionada ladera. Los canchales de piedras nos muestran este permanente e imparable proceso erosivo. Algunos grandes bloques de piedra, desprendidos de la ladera, han rodado por la pendiente, deteniéndose junto al camino: en ellos la hiedra, introduciéndose en las grietas, ha comenzado el lento proceso de su disgregación.

Dejamos el camino, desviándonos a la derecha, (GPS 3), por un antiguo sendero. El camino no tiene salida y continúa durante un corto tramo, para acabar en una pequeña hoya, plantada de olivos.

Este antiguo sendero lleva hacia la zona de los altos prados situada entre los Cerros de los Murciélagos y de los Cangilones, donde el ganado ovino y caprino pasta durante todo el año.

El sendero, esculpido por los pasos del hombre sobre la desgastada piedra, asciende siguiendo las sinuosidades de la ladera del cerro, cambiando continuamente de dirección para tratar de hacer más leve la larga ascensión. El suelo está cubierto por matorral bajo y algunas especies de plantas medicinales y aromáticas.

La ascensión se hace mucho más suave cuando nos adentramos en el ancho y suave collado que une los dos cerros. Pequeños grupos de majanos de piedras, distribuidos irregularmente, salpican el lugar.

Llegamos junto a un pozo artesiano de agua (GPS 4) y un abrevadero para el ganado. El pozo, construido en piedra está protegido por una cubierta, a modo de garita, y sobre su brocal, cuelgan la cuerda y el cubo, utilizados para sacar el agua y verterla en el abrevadero del ganado.

Aquí el sendero se multiplica: el continuo paso del ganado ha hecho que se ramifique, partiendo distintos senderos con un trazado errático; seguiremos por cualquiera de ellos, siempre en dirección Este ó Noreste, ascendiendo suavemente por el collado.

Al llegar junto a un majano de piedras, cubierto en parte por un pequeño chaparro (GPS 5), nos desviamos a la izquierda, en dirección Norte, hacia un pequeño murete de piedra, sobre la ladera del Cerro de los Cangilones. Una vez alcanzado el pequeño muro, el sendero continúa paralelo a él.

Pasamos junto a dos pozos de agua, fuera de uso, (GPS 6). El de la derecha tiene la cubierta en ruinas, y el de la izquierda sólo conserva el brocal, que está cubierto con unas ramas. Continuamos en la misma dirección, siempre hacia el Norte. Encinas, chaparros y matorral bajo cubren la erosionada ladera.

Vamos rodeando por su cara Oeste el Cerro de los Cangilones (969 metros de altura), dirigiéndonos hacia el Puerto de Malos Vientos. La erosión del suelo ha moldeado en la roca caliza las formas caprichosas de un pequeño lapiaz, cubierto en parte por las altas hierbas. Podemos ver alguna manada de ovejas y cabras, descansando, a la sombra de las grandes encinas.

Al llegar junto a un pequeño y bajo muro de piedras, junto a una encina (GPS 7), lo atravesamos y vamos cambiando poco a poco de dirección, de Norte a Noreste; y también cambiamos de término municipal, dejando el de Zuheros y adentrándonos en el de Luque . Estamos en el Puerto de Malos Vientos.  

Descendiendo hacia la Villa de Luque:

vistaluque.jpg
Vista de la Villa de Luque

El Puerto de Malos Vientos nos abre el paso hacia la cara Este de la Sierra; desde donde podemos contemplar unas vistas panorámicas espectaculares: la pequeña vega de Luque regada por el arroyo del Zurreón y las cumbres más cercanas de La Atalaya, el Cerro de Miragalanes y la Sierra de Mascua; sobre el horizonte, podemos divisar la Sierra Sur de Jaén, y a sus pies la Villa de Alcaudete con su almenada fortaleza nazarí.

Descendiendo, llegamos hasta las ruinas de un antiguo cortijo (GPS 8), situado junto al tronco de un antiguo almendro seco, que rodeamos y seguimos por un terreno pedregoso y desigual, en dirección Norte, pasando junto a unas majadas de piedra para resguardar al ganado. Este paraje es conocido como Tajo de Don Juan (el “Tajo” queda a la derecha de donde nos encontramos, hacia el Sureste).

El sendero, al llegar junto a un murete de piedra, lo atraviesa y cambia de dirección, hacia el Este, descendiendo por una estrecha vaguada cubierta de pastos, con antiguas paratas de piedra y algunos almendros y olivos abandonados a la mano de Dios. El sendero vuelve a cruzar el murete de piedra y desciende paralelo a él durante un tramo, para después desviarse hacia la derecha hasta llegar a otro bajo murete de piedras (GPS 9), junto a un almendro. El sendero atraviesa el murete y sigue en dirección Este, descendiendo suavemente. Ya podemos divisar hacia el Sureste la Sierra de La Lastra y la Loma de Abuchite y excavado en sus laderas, el blanquecino Camino de Santa Lucía, que desde Luque lleva hacia Carcabuey.

Seguimos descendiendo, entre matorral y plantas aromáticas, rodeando el cerro y cambiando paulatinamente de dirección, de Este a Noreste; pasando por el lugar conocido como Hoya de Bartolo. La vista de la blanqueada Villa de Luque se muestra ante nosotros, con su altivo castillo roquero y a su izquierda el Cerro del Algarrobo, coronado de antenas.

Abandonamos la zona de monte y el sendero se hace camino, flanqueado por viejos muretes de piedra, penetrando en la zona cultivada de olivos y almendros del Pecho de la Corneta. Este camino, sobre todo si la Primavera ha sido lluviosa, suele estar cubierto de altas hierbas, que dificultan un poco nuestro paso.

El camino, tras rodear unas redondeadas piedras, enlaza con otro camino (GPS 10), de muy buen piso, que desciende hacia el casco urbano de Luque. Pequeños cortijillos, con sus bancales cubiertos de parras y árboles frutales, proliferan por el pago de la Huerta de los Alamillos.

Poco después llegamos a la parte alta del casco urbano de la Villa de Luque (GPS 11), junto a las instalaciones de la piscina municipal. 

Perfil de la excursión

perfil_zuheros_luque.jpg

  Coordenadas gps ( en UTM zona 30S)

  • GPS 1: ESTE 384118 NORTE 4156298
  • GPS 2: ESTE 384268 NORTE 4156103
  • GPS 3: ESTE 384687 NORTE 4156447
  • GPS 4: ESTE 385121 NORTE 4156230
  • GPS 5: ESTE 385252 NORTE 4156159
  • GPS 6: ESTE 385259 NORTE 4156244
  • GPS 7: ESTE 385374 NORTE 4156563
  • GPS 8: ESTE 385506 NORTE 4156745
  • GPS 9: ESTE 385733 NORTE 4156793
  • GPS10 ESTE 386439 NORTE 4157307
  • GPS11 ESTE 386638 NORTE 4157472
(por Antonio Gómez - Otros Caminos, para la Fundación Legado Andalusí)

Establecimientos colaboradores en la Ruta del Califato

Hotel Huerta de las Palomas
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Apartamentos Rurales Los Castillarejos
Luque
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Restaurante Casa Rubio
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