Luque

Como una estampa romántica, el castillo de Luque despunta encima de los farallones erizados de maleza. Subido en un molar de la sierra que vigila la campiña, concita una intensa sensación de historia y de leyenda. No es para menos, los del pueblo le llaman el Venceaire.  

Vista de LuqueLa abundancia de restos prehistóricos, ibéricos y romanos que revelan la vieja población de la zona son el prólogo del nacimiento de Luque en época andalusí, con el nombre de Hisn Lukk. Los cronistas la señalan como uno de los focos de las insurrecciones que, a fines del siglo IX, azotaron estos campos, protagonizadas por los muladíes, habitantes convertidos al Islam, descontentos con el trato que les daba la minoría gobernante de los descendientes de los conquistadores. Aquí se sublevó Ibn Mastana, el señor local, aliándose con el caudillo muladí Omar Ibn Hafsun, quienes, durante décadas, mantuvieron en jaque a los emires cordobeses desde fortalezas como la de Luque. En el 909, tras un asedio de dos meses, las tropas del emir Abd Allah la tomaron al asalto. Desmanteladas sus defensas, en los años siguientes Lukk estuvo considerada más que un castillo roquero, una próspera villa de la comarca de Cabra.

 A caballo entre la campiña y la sierra, entre Córdoba y Granada, Lukk retornó pronto al primer plano bélico. A sus puertas se presentó en 1126 el aragonés Alfonso I el Batallador, que recorría al-Andalus en una legendaria e interminable expedición. Tras la expulsión de los almorávides, la ciudad reanudó sus rebeldías uniéndose al andalusí Ibn Mardanish –apodado el Rey Lobo–, cabeza de la oposición a los almohades recién llegados. A pesar de que en 1165 un poderoso ejército almohade expulsase a los sublevados de la zona, devastando numerosos castillos, entre ellos el de Luque, su fortaleza se rehizo. Hasta fines del siglo XV continuó siendo un estratégico baluarte de frontera: conquistado por Fernando III, por el juego de alianzas y facciones pasó a manos de los nazaríes, que dejaron su sello en las fortificaciones que hoy resisten en pie. En 1347, un ardid de los hermanos Luis, Alonso y Antón Luque devolvió la ciudad a los castellanos. Como la mayor parte del espléndido conjunto de villas medievales de la Subbética, Luque sería cedida por la corona a un señor noble, en este caso el cordobés don Egas Venegas, Alcalde Mayor de Córdoba, a cuya familia siguió vinculada aún después de ser elevada a condado. El pueblo, gemelo del vecino Zuheros por su enclave, su castillo y su pasado, tiende largas y onduladas calles hasta la explanada de la iglesia, el ayuntamiento y el castillo: la atalaya recorta su perfil en un peñón, contra el fondo geométrico que traman los olivares.

Visitas 

Castillo, recinto amurallado

Castillo de LuqueEs de origen andalusí, iniciado en el siglo IX por el emir Muhammad I. Arrasado y reconstruido alternativamente en los siglos X y XII, los nazaríes le dieron en el XIII su fisonomía definitiva, dotándolo de triple recinto amurallado y un núcleo central, el castillo, que se adaptan con maestría a la difícil configuración del terreno. Sus torres de mampostería y aristas redondeadas, con cámaras interiores abovedadas, marcaron un estilo repetido después en muchas otras fortalezas granadinas. Junto a la iglesia y desde la perspectiva que proporciona la calle Álamos se observan torres de flanqueo y paños de muro del perímetro defensivo de la villa. 

Ermita del Castillo

Llamada también de Jesús Nazareno o de la Virgen del Rosario, se sitúa a la sombra del castillo, en un lugar desde donde se aprecia una bella panorámica de las tierras circundantes. Fue fundada en 1553 por los señores de la villa y reedificada en el siglo XIII. 

Iglesia de la Asunción

Nave central de la Iglesia de la AsunciónPor sus considerables dimensiones, el voluminoso templo de la parroquia ha sido tildado por algunos de catedral. Su robusta obra en piedra de estilo renacentista fue trazada en 1567 por el arquitecto cordobés Hernán Ruiz el Joven, y completado todo el conjunto en 1697. En su interior, de excepcional altura, hay que señalar la armadura mudéjar, fechada en 1647, que cubre la nave central, la máquina barroca del retablo mayor, de fines del XVII, y la estimable imagen de San Juan Bautista atribuida al granadino Alonso de Mena, de 1640.

Paseos y alrededores

En el llano elevado de la plaza de España convergen los monumentos más destacados y las principales calles de Luque. Por ellas se distribuyen ermitas y capillas como las de San Bartolomé, que se remonta a los años inmediatos a la conquista, la Aurora, Jesús Nazareno y Santa Rita, además de la Torre del Reloj erigida en 1820.

Vista de LuqueA caballo entre la campiña y la sierra, el término de Luque comprende parajes de gran variedad y atractivo natural: al norte, las alamedas del nacimiento del río Marbella; al este, la laguna del Conde; al sur, el pico del Abuchite, de 1.243 metros, y Sierra Alcaide, del parque natural de las Sierras Subbéticas.

La estación de ferrocarril, convertida en una original venta de carretera al borde de la N-432, señala el paso de la llamada Vía Verde del Tren del Aceite, la línea, hoy desmantelada, que cruzaba el corazón aceitero de Andalucía, entre Jaén y Puente Genil, atravesando lugares de agreste belleza.

Distancias: 70 km a Córdoba, 100 a Granada
Provincia: Cordoba
Altitud: 664 metros
Población: 3.293 habitantes

Puntos de Información:

  • Ayuntamiento: Plaza de España, 1, Tel. 957 667 300
  • Museo Municipal "Luque Tierra de Fronteras": Pso. de las Fuentes, s/n, Ed. Casa de la Cultura, Tel. 686 774 071

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