Montilla

Como un barco blanco con la quilla al aire varado entre viñedos aparece esta ciudad famosa por sus vinos y sus connotaciones históricas. En época romana presenció los episodios finales de la guerra civil entre César y Pompeyo; su territorio estaba salpicado de villas agrícolas como bien se encarga de demostrar el museo arqueológico local, donde se exponen silos, esculturas, cerámicas y otros objetos de la antigüedad. La entidad urbana de la población no cristalizó, sin embargo, hasta la Edad Media.

En época musulmana, se sabe que la mayor parte del actual término de Montilla se incluía en las tierras de Poley, hoy Aguilar, dependientes de la cora de Cabra. Otra porción, concretamente donde se hallaba la alquería Jalata estaba englobada en el distrito de Uliyat Qanbaniya, la Campiña. Tras la conquista cristiana a mediados del siglo XIII, el caballero Gonzalo Yánez Dovinal recibió del rey la jurisdicción de la zona. Perteneció con posterioridad a diversos señores. Por primera vez aparece citada en el siglo XIV, con el nombre de Montiella, de inequívoca raíz castellana, quizás derivada de «motilla», elevación aislada.

Detalle fachada. Convento de Santa Clara.Hacia 1350 su población se había consolidado, y en 1371 obtuvo el título de villa. Su modesta existencia, no obstante, se vio sacudida al pasar a las manos de Gonzalo Fernández de Córdoba en 1375. Su poderoso linaje, señores de la casa de Aguilar y luego marqueses de Priego, marcó el destino de la localidad. Convertida en capital de su extenso señorío creció con rapidez, encumbrándose como uno de los mayores emporios del sur de Córdoba. Adoptó la configuración típica de una villa-fortaleza de frontera: el castillo, de gran envergadura, en la cresta de un cerro; barrios amurallados, de apretado caserío, y arrabales descendiendo por la ladera más suave y despejada del montículo. 

Durante la prolongada guerra fronteriza con el reino de Granada, Montilla destacó como guarnición y plaza fuerte. Este belicoso período tuvo su punto final en un sonado suceso. En 1508 el castillo de Montilla fue demolido por orden del rey Católico, airado por la conducta de don Pedro Fernández de Córdoba, quien desobedeció sus órdenes y encarceló a un enviado suyo. Desde este momento hasta el siglo XVIII, la villa trocó su dimensión militar por otra más pacífica. Incrementó su papel de centro agrario y concurrido nudo caminero. Amplió la superficie de su casco, que se adornó con numerosas iglesias, conventos, palacios y casas nobles. Se vio asociada a personajes ilustres, como el Gran Capitán, nacido en Montilla, Cervantes, que la visitó y mencionó en sus obras, o el Inca Garcilaso, que residió en ella. Hoy hereda este pasado esplendoroso una ciudad activa y dinámica, con un rico acervo patrimonial, cabecera de una de las primeras regiones vinícolas españolas.

Visitas 

Castillo

En el punto más elevado de Montilla, al borde de un farallón, se alzan los restos del castillo. Los Fernández de Córdoba desarrollaron durante todo el siglo XV una monumental fortaleza sobre una vasta superficie, entre murallas que formaban un trapecio flanqueado por torres. En su interior se hallaba el Alcázar, suntuosa residencia palaciega donde nació el Gran Capitán y se alojaron huéspedes ilustres como los Reyes Católicos. Incluía magníficos salones y un gran patio de armas capaz de albergar más de 400 caballos. Sin embargo, la deslealtad de don Pedro Fernández de Córdoba hacia el Rey Católico motivó que éste mandara arrasarlo en 1508. Sus restos se utilizaron en la construcción de palacios y otros edificios. En 1722, por último, se labró un voluminoso almacén para granero y bodega de las rentas señoriales, que hoy permanece en pie entre cortinas de muros y torreones. Desde su plataforma se otea una de las mejores vistas de las que brindan las villas-fortaleza de la campiña. Restaurado hoy en día, va a ser sededel Museo Temático de los Vinos de Andalucía. 

Convento de Santa Clara

Convento de Santa ClaraHacia 1525 los señores de Montilla fundaron este cenobio de franciscanas clarisas. Ocupa un vasto solar al lado del paseo de Cervantes, comunicado con el palacio ducal de Medinaceli por un pasaje sobre un cobertizo abovedado que constituye uno de los rincones más singulares de la población. Un recoleto compás ajardinado precede a la iglesia y al torno por el que las monjas despachan sus deliciosos dulces. La portada del templo presenta una original composición en la que se conjugan elementos góticos, renacentistas y mudéjares, logrando una obra de gran belleza y armonía. El oratorio, de una sola nave, se cubre con una rica armadura mudéjar, se adorna con retablos, imaginería, pinturas, rejería y sillería de coro, obras ejecutadas en su mayor parte en el Setecientos.

Iglesia de Santiago

La parroquia mayor, fundada a principios del siglo XVI, se emplaza junto al recinto de la antigua fortaleza. A partir de su fachada se desenvuelve el barrio de la Escuchuela, un vericueto de callejones que corresponden al sector más antiguo de la villa. Al pie de su alta torre, concluida en 1789, se abre una pequeña portada de traza barroca. El templo, que consta de tres naves abovedadas, conserva diversas piezas de interés, entre ellas sendas esculturas de San Francisco Solano y de San Pedro de Alcántara, atribuidas a Pedro de Mena, y el llamado Cristo de Zacatecas, efigie traida desde México en 1576, realizada por artesanos indígenas. 

Museo Histórico

Ubicado en la Casa de la Cultura, exhibe diversos hallazgos arqueológicos datables desde el Paleolítico hasta la Edad Moderna. Artefactos líticos, cerámicas y otros objetos romanos, paleocristianos y visigodos ofrecen una síntesis del poblamiento antiguo en los contornos.

Oratorio de San Juan de Ávila

Ocupa la casa donde vivió el santo hasta su muerte en 1569. El edificio, que mantiene su aspecto original del siglo XVI, guarda reliquias de Santa Teresa, San Juan de la Cruz y San Ignacio de Loyola. 

Casa Museo del Inca Garcilaso

Casa del Inca GarcilasoEsta lustrosa mansión con fachada de sillares y blasón nobiliario fue el lugar donde residió el insigne escritor peruano entre 1561 y 1591. El patio y sus diversas estancias rezuman la atmósfera de la época. En la actualidad alberga la Biblioteca Americanista y valiosos fondos de carácter histórico. 

Iglesia de San Sebastián

Se trata del ejemplo más temprano de la arquitectura religiosa local, edificada al parecer sobre una antigua mezquita. La sencillez de su portada se prolonga en el interior, de tres naves y austera ornamentación. 

Iglesia de la Encarnación

Situada en la calle Corredera, formó parte del colegio de la Compañía de Jesús. El templo es resultado de una intervención del XVIII rematada en nuestro siglo. La fachada, flanqueada por dos torres cuadradas, da paso a un espacio de nave única, con bóveda de cañón y gran cúpula sobre el crucero. 

Iglesia de Santa Ana

La capilla de esta fundación conventual se inició en 1630. Preside el templo un magnífico retablo armado en 1652 por Blas de Escobar, con imágenes de Pedro Roldán. Especial atención merecen la Inmaculada y el Crucificado, el primero de los realizados por este imaginero sevillano. 

Ayuntamiento, capilla de San Juan de Dios

La Casa Consistorial ocupa el edificio del antiguo convento-hospital de San Juan de Dios, evocado por Cervantes en sus obras, del que subsiste la capilla, de planta octogonal, terminada en 1770, hoy salón de actos culturales. 

Parroquia de San Francisco Solano

Templo barroco comenzado en 1681 sobre el solar de la casa natal del misionero, en el que destacan su original portada, el retablo mayor y la imagen de la Virgen de la Aurora, la patrona. 

Iglesia de San Agustín

La capilla de este monumental convento fundado en el siglo XVI, hoy residencia de ancianos, fue edificada en el siglo XVI y reestructurada a mediados del XVIII. Reúne imágenes notables como el Cristo de la Yedra, del XVI, Jesús Nazareno y el Cristo Yacente, de inicios del XVII, atribuidos a Juan de Mesa. 

Casa de las Aguas

Casa-palacio de estilo característico de las casonas señoriales de finales del XIX. Actualmente es sede del Museo Garnelo y de la Biblioteca de la Fundación Manuel Ruiz Luque. 

Bodegas de Montilla

Bodega de la Casa del Inca GarcilasoMás de 70.000 botas de crianza reposan en estas auténticas «catedrales del vino» donde toman cuerpo los famosos caldos de Montilla. Enormes naves, de luz sutil y aroma excelso, que salpican la periferia del pueblo. Una visita obligada para conocer los secretos de la elaboración de estos vinos generosos, y para degustar su inigualable paladar. 


Paseos y alrededores

Pórtico de la Casa del Inca GarcilasoEl castillo, Santiago y el barrio de la Escuchuela condensan la parte vieja de Montilla; desde su altura, se desciende al Llano de Palacio, presidido por la residencia de los duques de Medinaceli, al Paseo de Cervantes y a la Plaza de la Rosa, sede de la ermita de la Rosa, del Teatro Garnelo y de la Tercia. De aquí sale la Corredera, el eje vital de la población que conduce al Ayuntamiento y se encamina hacia el Paseo de las Mercedes, ensanche de las zonas nuevas. Una excursión por la Sierra de Montilla permite contemplar el bello paisaje de viñedos punteado de lagares y cortijos.

Distancias: 44 km a Córdoba, 124 a Granada
Provincia: Cordoba
Altitud: 400 metros
Población: 23.574 habitantes

Puntos de Información:

  • Oficina de Turismo: Casa del Inca Garcilaso, Capitán Alonso de Vargas, 3, Tel. 957 652 462 -957 652 354

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