El nombre de la población lo dice todo: un enclave estratégico en lo alto de un cabezo que domina la campiña. El origen de la villa, en efecto, reside en su ventajoso emplazamiento. En 1340, un siglo después de conquistar la zona Fernando III, el señor del lugar Martín Alonso de Córdoba decidió, a causa de la inseguridad reinante, reagrupar a los habitantes del castillo de Dos Hermanas, enclavado en un llano, en un lugar más fácilmente defendible.
Montemayor heredó así un pasado de hondas raíces del que dan fe los numerosos yacimientos esparcidos por todo el municipio. Los hallazgos prehistóricos e ibéricos preludian la abundancia de restos romanos, razón por la que se ha localizado en este término la notable ciudad de Ulia, la que, en solitario, tomó partido por César cuando éste vino a la Bética para combatir a Pompeyo. Premiada con el título de fidentia, la urbe disfrutó su mejor momento entre los siglos I y III d.C. Aún prolongó su vitalidad en tiempos de al-Andalus, dando nombre a la campiña meridional: Uliyat Qanbaniya, la «campiña de Ulía». En el tránsito al dominio cristiano, sin embargo, su existencia, y hasta su ubicación exacta, se desvanecieron, viéndose sustituida por los castillos de Dos Hermanas y de Montemayor. Desde el siglo XIII pertenecieron a la nobleza, pasando a los Fernández de Córdoba. Por su posición en primera línea de frontera, predominó su carácter militar. En el XVI, la villa creció y el castillo se adoptó como residencia señorial.
Visitas
Restos del castillo de Dos Hermanas
A 6,5 kilómetros al este de Montemayor, junto a la carretera de la estación que se dirige a Espejo, se hallan los restos de la fortaleza del poblado originario de Montemayor. El castillo de Dos Hermanas, de planta cuadrangular de unos 40 metros de lado, se levantó en época andalusí, entre los siglos IX y XI, en el solar de una fortificación romana anterior. Desmantelado en gran medida a raíz del traslado de la población en el siglo XIV, sirvió de cortijo para la explotación de las tierras circundantes. Hoy, los restos de sus torres y muros sobre la loma añaden una nota de historia al sobrecogedor magnetismo paisajístico de la campiña abierta.
Castillo de Martín Alonso
Iglesia de la Asunción
Situada junto al castillo, remonta su origen al de la propia villa. La fábrica del templo actual se labró en el siglo XVI, reformándose en el XVIII. Consta de tres naves, con arcos de medio punto y pilares cilíndricos de piedra en los que pueden observarse piezas romanas reaprovechadas. Además de retablos, yeserías y pinturas notables, cobija la rica colección de orfebrería del Museo de la Plata, que atesora diversas joyas debidas a los maestros más afamados de la platería cordobesa, como Damián de Castro y Sánchez de Luque.Museo de Ulía
Bajo el edificio de la parroquia, en dos salas que fueron osario y aljibe, se halla el museo local bautizado con el nombre de la desaparecida ciudad romana de Ulia. Muestra una variada gama de objetos fechables desde el siglo V a.C. al XV d.C. de los que destacan los de procedencia romana. Entre otras piezas de interés, exhibe excelentes esculturas clásicas, como la llamada «Venus de Montemayor», un efebo y un león, además de una enigmática cabeza de caballo ibérica.
Paseos y alrededores
El casco antiguo de montemayor se condensa en lo alto del cerro, en torno al castillo. Al pie de la murallas, el Mirador de la Campiña contempla un horizonte en el que se divisan Espejo, Montilla, Lucena, Cabra... e incluso, a veces, al fondo, Sierra Nevada. A un costado de la fortaleza y de la iglesia, con sus museos, está el centro, la plaza de la Constitución. En sus aledaños, donde no faltan acogedores rincones para tomarse un respiro, se encuentran la ermita de Jesús Nazareno, barroca, del siglo XVIII, casas solariegas, cuestas y la popular confluencia de las «Cuatro Esquinas», con la airosa mansión dieciochesca de la «Casa Grande». Los barrios más recientes se escalonan en la colina, hasta la ermita de la Vera Cruz, oratorio del XVII donde se venera a la Virgen de la Candelaria.
El castillo de Dos Hermanas, en primer lugar, y los parajes, también cercanos a la carretera de la estación, del cerro de la Alcoba y la Carchena, una arboleda a orillas del arroyo de ese nombre, dan ocasión de disfrutar de la singular belleza del paisaje campiñés. Viñas y olivos acotan recuadros en los inmensos campos de labor que sólo cambian según las estaciones. La vegetación primitiva de la zona, a base de monte mediterráneo, pervive en el reducto del Manchón de Navarro.
Distancias: 32 km a Córdoba, 138 a Granada
Provincia: Cordoba
Altitud: 392 metros
Población: 3.936 habitantes
Puntos de Información:
- Casa de la Juventud: Juan Pedro Carmona, 6, Tel. y Fax 957 375 458












