Parece que la población surgió hacia época romana, sobre un promontorio donde luego empezó a perfilarse la musulmana Axxatil, Xatbil, o Xatanil. Ligada al destino de Ronda, a partir del siglo XIII se convirtió en uno de los puntos vitales del dispositivo fronterizo del reino de Granada. La conquista de la vecina Olvera en el siglo XIV la dejaría en primera línea, viéndose envuelta en las continuas incursiones y escaramuzas que agitaban la zona. Pronto cayó en las miras de los cristianos, que la atacaron en reiteradas ocasiones, hasta lograr, por su denodada resistencia, fama de inexpugnable. De estos hechos dicen algunos que deriva su nombre, de septem nihil, «siete veces nada», por otras tantas intentonas que se estrellaron contra sus muros.
Particularmente célebre fueron los sucesos de 1407, cuando el regente de Castilla don Fernando, futuro conquistador de Antequera, emprendió una devastadora campaña en la que se apoderó de varios enclaves de la sierra, pero no de Setenil. Su toma, sin embargo, aconteció en 1484, y fue toda una demostración de las nuevas formas de hacer la guerra que, en definitiva, darían ventaja a los Reyes Católicos sobre los sultanes nazaríes.
Tras asolar los campos de Málaga durante el verano, las huestes del rey Fernando buscaron un trodeo antes de retirarse a invernar. El 6 de septiembre acamparon frente a Setenil desplegando un impresionante potencial artillero. Emplazadas las lombardas, que disparaban pelotas de 100 a 200 kilos de peso, comenzó el bombardeo. «Tan gran temor pusieron los tiros de pólvora, y tanto daño y estrago hacían en los moros, que no lo pudieron sufrir…», cuenta un cronista. El día 21 capitularon los musulmanes, permitiéndoseles marchar a Ronda escoltados por tropas castellanas. Tanta importancia se dio a su conquista que quedaría inmortalizada en los relieves de la sillería del coro de la catedral de Toledo que por entonces labraba el Maestro Rodrigo.
Con el paso del tiempo, Setenil añadió a su nombre el apelativo «de las Bodegas», debido a su cuantiosa y apreciada producción de vino, en cuya crianza colaboraban, como un ámbito idóneo, sus innumerables cuevas. La plaga de la filoxera, que arrasó el viñedo malagueño a fines del XIX, pondría punto final a tan encomiable tradición.
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Castillo y murallas
En la peña que constituye el corazón de la villa afloran los restos de la fortaleza musulmana que hizo de Setenil una plaza inexpugnable. Aún se distinguen fragmentos del perímetro defensivo, enmascarados por las casas y otras construcciones que se sirvieron de sus materiales. La torre del Homenaje resalta como el vestigio de mayor relieve del castillo. Tiene planta cuadrada, cámaras superpuestas abovedadas y aljibe subterráneo. Los orígenes de este recinto se han fechado hacia los siglos XII y XIII, atribuyéndose a los nazaríes su consolidación hasta fines del siglo XV.
Iglesia de la Encarnación
En el interior del antiguo recinto amurallado se levanta el templo parroquial erigido en los años inmediatos a la toma de la villa, a fines del siglo XV y principios del XVI. Es una obra de aspecto fortificado, con altos muros reforzados por contrafuertes. Sus trazas se atienen a las líneas del gótico tardío con elementos de filiación renacentista, mostrando en su interior bóvedas de nervadura y de terceletes. De su patrimonio artístico cabe señalar un Cristo crucificado, un retablo pictórico con escenas de la vida de Jesús, del tránsito del siglo XV al XVI, y una casulla con bordados mudéjares que se dice fue donada por la propia reina Isabel la Católica.
Antigua Casa Consistorial
El núcleo monumental de Setenil se completa con el edificio que fue primera sede del cabildo, hoy destinado a usos turísticos y culturales. Fechable a principios del siglo XVI, la edificación alberga en su interior un espléndido artesonado mudéjar de par y nudillo con una inscripción conmemorativa de la conquista de Setenil por los Reyes Católicos en 1484.
Paseos y alrededores
Al abrigo de la peña donde destaca la vieja villa, con la iglesia de la Encarnación, la antigua Casa Consistorial y los restos del castillo, se abre la plaza de Andalucía, centro neurálgico de la población actual y sede del Ayuntamiento. Este espacio público sirve de pórtico al recorrido por el interior del casco, que se desliza por vías de pendientes vertiginosas en torno al lecho del río. A uno y otro lado se alinean las fachadas encaladas de construcciones semi-rupestres, apoyadas o excavadas en las descomunales paredes de roca. Su mole pétrea, que avanza y retrocede, hace de alero natural o forma pasajes cubiertos a modo de túneles, como el de la calle Cantarería Baja, un rincón de especialísima atmósfera con humildes casas-cueva.
Las calles de las Cuevas del Sol y de la Sombra –situadas frente a frente a uno y otro lado del río, con expresivos nombres que delatan su condición soleada o umbría–, de la Jabonería, de la Mina, prolongan el trazado de este rompecabezas de cal y piedra a través de un circuito único en su género, a base de callejas zigzagueantes, cuestas y puentes. Ya en la periferia del pueblo, junto a la salida hacia Ronda, se encuentra la ermita de San Sebastián, fundada a principios del siglo XVI y asociada a la memoria de los Reyes Católicos, desde cuyo emplazamiento se obtiene una completa perspectiva del conjunto de Setenil. En sus aledaños, que invitan al paseo y las excursiones, se hallan entre otras referencias de interés, la población de Alcalá del Valle, donde se estableció un grupo de musulmanes tras la conquista cristiana de Setenil, y, ya en el término rondeño, las ruinas romanas de Acinipo, llamada Ronda la Vieja.
Distancias: 215 km a Algeciras, 198 km a Granada
Altitud: 640 metros
Provincia: Cádiz
Población: 3.015 habitantes
Puntos de Información:
- Oficina Municipal de Turismo: Villa, 2, Tel.: 956 134 261
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