A caballo entre el Mediterráneo y la montaña, la blancura de Vélez-Málaga, presidida por una imponente fortaleza, brilla al borde de la fértil vega que riega el río de su nombre. Como nudo de enlace privilegiado entre el litoral y el interior, su tierra conoció la temprana llegada de los colonizadores mediterráneos, quedando envueltos los orígenes de Vélez en un halo de hipótesis y leyendas. La arqueología ha demostrado que su emplazamiento estuvo ya habitado desde la Prehistoria, mientras que en sus costas debió ubicarse la importante colonia de Mainake. Fruto de su búsqueda se localizaron los notables hallazgos de Toscanos, asentamiento fenicio de los siglos VIII-VII a. C. poblado luego por los romanos, a cuyos restos se suman otros yacimientos de la Antigüedad en las inmediaciones de la desembocadura del río Vélez.
El núcleo de la población actual se incrementaría en los primeros siglos de nuestra era al servir de refugio a los habitantes de los contornos, consolidándose plenamente en época musulmana, hacia el siglo X. Durante el periodo nazarí, la ciudad alcanzaría notoriedad por su desarrollo urbano y su extensa área de influencia. Citada por nume-rosos autores entre las principales medinas de al-Andalus, contaba con una robusta alcazaba, cinturón amurallado, abastecimiento de aguas mediante canalizaciones y alcaicería –mercado de productos de lujo sólo presente en ciudades principales–.
En sus arrabales crecieron barrios artesanos y una judería, y a su alrededor se articuló una rica y populosa comarca –la Axarquía–, célebre por su copiosa producción agrícola. De este floreciente periodo deriva su nombre actual, procedente, quizás, de balish, voz árabe que significa «valle».
Tras desencadenarse la guerra final contra Granada a raíz de la toma de Alhama en 1482, Vélez-Málaga se convirtió en una codiciada presa, tomada al fin el 3 de mayo de 1487 por un ejército mandado por el propio rey Fernando el Católico. Su caída sería la clave de la conquista de la capital malagueña pocos meses después. Rodeada por una región con una cuantiosa población de origen musulmán, Vélez-Málaga fue la sede de las instituciones y la nobleza cristiana de la zona, experimentando un crecimiento sostenido y dotándose de iglesias, conventos, edificios públicos y casas señoriales. Desde entonces, no ha cesado de aumentar su relevancia, impulsada por su papel como centro administrativo, foco agrícola, comercial y pesquero, y, en los últimos tiempos, como activo polo turístico.
Visitas
Alcazaba y recinto amurallado
Iglesia de Santa María la Mayor
En la Villa, a la sombra de la alcazaba, resalta la parroquia erigida a fines del XV o comienzos del XVI sobre la mezquita aljama. Magnífica obra de albañilería de estilo gótico-mudéjar, se distribuye en tres naves cubiertas con armaduras mudéjares de madera y presbiterio bajo una armadura octogonal donde se admira un espléndido retablo mayor trazado en el XVI. A la iglesia se adosa una galería que conecta con su esbelta torre, cuya silueta señala uno de los hitos más característicos de la ciudad.
Iglesia de San Juan
El descomunal campanario de esta parroquia preside la plaza de la Constitución, a la salida de la antigua ciudad amurallada. Iniciada en el siglo XVI en estilo mudéjar, fue objeto de sucesivas reformas y de una sustancial renovación a mediados del XIX que le imprimió su actual sello neoclásico. El templo, de notables dimensiones, se divide en tres naves con bóvedas de medio cañón y semiesféricas. Estos espacios austeros y de gran pureza de líneas contrastan con el recargado receptáculo de la sacristía, un recinto rebosante de ornamentación rococó de finales del siglo XVIII que muestra todo el refinamiento del barroco tardío malagueño.
Convento de San Francisco
Poco después de la conquista cristiana, los franciscanos se establecieron en el solar de una antigua mezquita situada extramuros, iniciando la erección de un extenso convento. La glesia primitiva, de corte mudéjar, fue muy reformada hasta el siglo XVIII, cuando se remató su obra, a base de dos naves y una capilla que se articula como un oratorio autónomo. Esta capilla, dedicada al Buen Pastor, forma un sorprendente ámbito barroco con una exuberante decoración de yeserías de motivos vegetales y pinturas. Junto al templo se mantiene un grácil claustro mudéjar del XVI.
Paseos y alrededores
Apiñado en un cerro rocoso, el sector medieval de Vélez-Málaga sobresale por encima del extenso casco urbano de esta luminosa ciudad.
La alcazaba, la iglesia de Santa María, las serpenteantes callejas del barrio de la Villa retienen una atmósfera añeja, evocadora del pasado andalusí. Más allá de la Puerta Real se abren los antiguos arrabales y zonas de nueva expansión, con un sinfín de notas históricas y monumentales: la iglesia de San Juan, los conventos de San Francisco, de las Carmelitas, de las Claras, varias ermitas, y una multitud de casas solariegas como la llamada casa de Cervantes –donde se cuenta que paró el insigne escritor, y recaudador– o el palacio de Beniel, que hoy acoge la sede de la fundación dedicada a la ilustre filósofa veleña María Zambrano.
El verdor del valle del río Vélez se ensancha hasta alcanzar la sugerente fachada marítima del municipio, donde conviven ricos yacimientos arqueológicos, torres vigía, aldeas, enclaves turísticos y reductos pesqueros: Chiches, Benajarafe, Almayate, la populosa Torre del Mar y la Caleta de Vélez.
Distancias: 170 km a Algeciras, 99 km a Granada
Altitud: 60 metros
Provincia: Málaga
Población: 61.797 habitantes
Puntos de Información:
- Área de Cultura: Palacio de Beniel, 1, Tel.: 952 558 640
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