Consta que esta torre legendaria, que prestó su nombre al Soto de Roma –vergel que, en palabras de Washington Irving, «era un retiro fundado por el conde Julián para consuelo de su hija Florinda»–, protagonizó diversos hechos de armas cuando las tropas castellanas empezaron a penetrar con frecuencia en la Vega para devastarla. Así, fue quemada en 1431, atacada en 1462 y de nuevo en 1490, en los prolegómenos de la toma de Granada. Tras la repoblación cristiana, buena parte de sus terrenos pasaron a engrosar la vasta finca de propiedad real del Soto de Roma, formándose dos asentamientos de varios cortijos, Chauchina la Alta y la Baja. Cedido el Soto al duque de Wellington en 1813, la población mudó su primitivo emplazamiento cerca de la torre de Roma al actual, que, a mediados del XIX, contaba ya con 360 casas. Hasta el siglo XX ha continuado su expansión gracias a los cultivos industriales, como la remolacha, el lino y el tabaco, que marcaron una etapa de especial prosperidad para los pueblos de la Vega.
El centro del pueblo oscila entre la plaza del Ayuntamiento y la Iglesia parroquial, un edificio iniciado a fines del siglo XV y muy reconstruido con posterioridad que aún conserva el campanario de la obra primitiva. A su lado llama la atención «la Peana», fragmento de una columna extraída de las canteras de Loja destinada al palacio de Carlos V de la Alhambra que, al partirse, quedó aquí como un hito. Particular atractivo tienen los parajes del término, tapizados de huertas y bosques y cruzados por el río y las acequias, donde se hallan la histórica torre de Roma, baluarte defensivo nazarí del siglo XV, y, en sus aledaños, las pedanías de Romilla y Romilla la Nueva.
Provincia: Granada
Altitud: 551 metros
Población: 4.058 habitantes
Puntos de Información:
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CIE. Centro de Iniciativas Empresariales: Ronda exterior, 3, 1ª pl., Tel. 958 455 098
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