El lunes 16 de julio de 1212 tendría lugar el suceso que distinguió para siempre el nombre de este lugar, la batalla entre cruzados y almohades que supuso un hito decisivo en la trayectoria de al-Andalus. Alfonso VIII había reunido un poderoso ejército de castellanos, aragoneses, navarros y caballeros europeos. En la primavera de 1212 salió de Toledo rumbo al sur. Entretanto, el califa almohade Abu Abd Allah al-Nasir desplazaba sus huestes desde Sevilla hasta los puertos de Sierra Morena. A mediados de julio, ambos bandos se escudriñaban a los lados del paso de la Losa.
Cuenta entonces la leyenda la providencial aparición del pastor Martín Halaja, quien enseñó al rey de Castilla un sendero al abrigo de los musulmanes. Al amanecer del 16 de julio, los cruzados franquearon el desfiladero y forzaron el combate. En un envite supremo, Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII el Fuerte de Navarra consiguieron desbandar al enemigo y provocar la huida del califa. Según dicen, el puerto cambió su nombre por el de Despeñaperros debido a la gran cantidad de musulmanes fugitivos que perecieron en sus abismos. Tras la batalla, llamada al-Icab, el desastre, en las crónicas árabes, Andalucía quedó abierta al dominio castellano.
Para la fundación de la población de las Navas de Tolosa habría que esperar hasta el siglo XVIII, cuando se estableció un núcleo bautizado con el nombre del acontecimiento, una de las Nuevas Poblaciones impulsadas por los ministros ilustrados de Carlos III. Nacida en 1767, la aldea se situó muy cerca de la capital de las colonias de Sierra Morena, La Carolina, de la que dependía. Hacia 1775 su trazado se daba por terminado.
Visitas y paseos
Esta aldea permite apreciar en toda su pureza el urbanismo ilustrado de las Nuevas Poblaciones. Las calles se distribuyen linealmente a partir de una plaza poligonal de 12 lados, flanqueada por las antiguas viviendas de colonos y la iglesia de la Inmaculada Concepción, de vistosa fachada barroca con pórtico de tres arcos y remate de espadaña.
A estos atractivos urbanos se añaden los restos de viejas fortalezas por las inmediaciones, un excelente pretexto para dar un paseo al aire libre. A un kilómetro de la A4, a la altura del área de servicio de Orellana, se alzan los muñones de una torre hexagonal y lienzos de muralla del castillo roquero de Tolosa, obra de calicanto edificada en época califal, a fines del siglo X, y reconstruida por almohades y cristianos. Cayó en manos del ejército castellano poco después de la famosa batalla; más tarde, en el curso de las guerras de banderías del siglo XV, resultó muy destruido. Más al norte, ya en plena Sierra Morena, se distingue el castillo de Ferral, obra bereber, seguramente de los almohades, guardaba la misma puerta del paso de la Losa, por lo que fue muy disputado en los siglos XII y XIII.
Altitud: 614 metros
Provincia: Jaén
Población: 422 habitantes
Puntos de Información:
-
Ayuntamiento: Plaza de la Iglesia, 2, Tel. 953 680 545











