Casares

Vista general de Casares.Desde la altiva posición serrana de Gaucín, la carretera A-377 se precipita ladera abajo hasta el fondo del valle del Genal y, tras cruzar el río, escala de nuevo las formidables pendientes de Sierra Crestellina y las estribaciones occidentales de Sierra Bermeja para descubrir ante los ojos del viajero una de las villas más pintorescas de Andalucía: Casares, un blanco nido de águilas sobre escarpados peñones dominando un vasto panorama que desciende hasta el Mediterráneo, con el litoral de África al fondo.

La hermosa fisonomía de Casares evoca una honda historia. En un monte cercano al pueblo actual, por el paraje de Alechipe, se alzan las ruinas de una vetusta población ibérica que, con el nombre de Lacipo, alcanzó notoriedad en época romana como plaza fortificada que controlaba los caminos entre la costa y el interior. Cuenta la leyenda que el mismísimo Julio César anduvo por estas tierras, dejando el recuerdo de su nombre en la localidad que más tarde se consolidaría al pie de la sierra Crestellina, Casares, la Caxara de los musulmanes, en cuyos tiempos se fraguó la villa a partir de un grupo de alquerías dispersas al amparo de una fortaleza.

Casares cobró especial relieve durante el sultanato de los nazaríes de Granada. En el siglo XIV destaca como villa fortificada plenamente formada, escogida en 1361 para el encuentro entre el granadino Muhammad V y el castellano Pedro I a fin de establecer su alianza frente a sus respectivos enemigos dinásticos.

Vista parcial del caserio de Casares.Tras la conquista cristiana de Casares al someterse el conjunto de la serranía de Ronda en 1485, el señorío de Casares fue cedido al duque de Arcos, que poseía extensos dominios entre las costas de Cádiz y Málaga, creándose en 1493 el condado de Casares como eje de su estado señorial malagueño. Por su papel nobiliario y a consecuencia de la rebelión de los musulmanes de Sierra Bermeja en el año de 1500 –cuyo sometimiento acarreó su emigración en masa hacia el Norte de África–, Casares fue rápidamente repoblada con cristianos viejos, hasta el punto de que hacia 1530 apenas contaba en sus términos con habitantes de ascendencia islámica. De nuevo desempeñó un señalado papel histórico ya avanzado el siglo XVI. Al alzarse en armas los moriscos de la comarca rondeña en 1568, la villa sirvió de centro de operaciones del ejército cristiano a las órdenes del duque de Arcos; y en 1570, al iniciarse las negociaciones para la capitulación de los rebeldes, fue escenario de los acuerdos entre el duque y los dirigentes moriscos que conducirían a la pacificación de la zona y, en definitiva, a la dispersión, y posterior expulsión, de los últimos descendientes de los musulmanes de estas tierras. En las décadas siguientes proseguiría la repoblación con gentes de otras regiones, aunque en su fisonomía urbana mantendría la palpable y profunda huella de su floreciente pasado islámico.

Visitas

Castillo y villa medieval

Villa medieval.La cresta del peñasco donde surgió la población casareña está coronada por los fragmentos de las murallas y torres del recinto de la villa fortificada medieval. Son en su mayor parte obra musulmana, del periodo nazarí, similar a la de otras localidades cercanas, como Jimena o Castellar. En su perímetro se disponía el casco urbano primitivo, que poco a poco fue despoblándose en favor de los barrios y calles que crecieron extramuros a lo largo de la Edad Moderna, cuando se aquietó la agitación de las guerras de frontera y las sublevaciones. Como espléndido testimonio de la villa medieval se alzan los muros y el campanario de la antigua iglesia de la Encarnación, la primera parroquia de Casares, una interesante construcción del siglo XVI con tres naves separadas por arcos de medio punto. En fin, estas ruinas y peñas son también un magnífico mirador sobre el soberbio paisaje de verdes colinas que divagan a sus pies, extendiéndose hasta las aguas del Estrecho.

Iglesia de la Encarnación

Iglesia de la Encarnación.La arruinada parroquia de la villa amurallada fue sustituida por esta iglesia que perteneció a un antiguo convento capuchino, situado en medio del caserío. Es un templo de contenidas líneas barrocas, de planta de cruz latina, con una nave y airosa bóveda semiesférica sobre el crucero. La fachada presenta un juego de arcos ciegos, pilastras, frontón partido y hornacinas. Data de 1630.

 

Paseos y Alrededores

Calle típica.Casares posee todos los encantos del pueblo blanco andaluz, sumido en una apacible atmósfera entre serrana y marítima. Su ambiente morisco se hace patente en sus calles recoletas, empinadas y tortuosas, con casas deslumbrantes de cal que se escalonan adaptándose a la difícil topografía de peñones y laderas. En su extraordinario conjunto histórico y artístico, Casares ofrece la más cumplida muestra de la arquitectura serrana malagueña, en la que se manifiesta toda la elegancia de la construcción popular.

Desde la plaza y la bella fuente del siglo XVIII que hacen de pórtico de entrada al pueblo, asciende, hacia uno y otro lado de los cerros que la flanquean, el atrayente y pulcro entramado urbano de Casares, salpicado de notas de interés como la iglesia de la Encarnación, el templo de San Sebastián, un sencillo edificio del siglo XVII, el convento de Santa Catalina, o la casa natal y el monumento dedicado a Blas Infante, el notario, escritor y político considerado el pionero y mentor de la conciencia regional andaluza. Calle arriba se alcanza el Barrio Alto, la calle de la Villa y el arco de las murallas que franquea el paso a la fortaleza, que resalta en lo más alto del pueblo. La vieja iglesia de la Encarnación, el cementerio, las ruinas y fragmentos de la despoblada villa medieval, entre parapetos de muros y torres, componen un evocador lugar de paseo al filo de barrancos y precipicios desde los que se contempla una visión panorámica del laberinto de tejados rojizos del casco urbano, de la sierra Crestellina que se eleva a su lado, de la serranía de Ronda que crece hacia el interior, y de la suave campiña que baja hacia el mar.

Puente acueducto de los alrededores de Casares.La belleza de Casares rivaliza con la del paisaje circundante, muy variado y sugerente. A su espalda se encuentra el paraje natural de sierra Crestellina, espolón meridional de la serranía rondeña que supera los 900 m de altitud. En sus escarpes calizos se reparte una rica vegetación mediterránea de encinas y matorral, y una fauna que incluye numerosas rapaces y otras especies, como el meloncillo. Sus rugosos repliegues se continúan en el también paraje natural de los Reales de Sierra Bermeja, que asciende hasta los 1.451 m, en cuyas laderas han encontrado refugio espesos bosques del raro abeto andaluz, el pinsapo. Estas montañas bravías contrastan con la dulzura de los valles de huertas y cultivos que predominan al oeste del amplio término casareño, regados por el Genal y el Guadiaro. Al sur, el municipio linda con Manilva, población cercana a la costa que se segregó de Casares a fines del siglo XVIII, y alcanza su salida al Mediterráneo, sobre una luminosa banda de playas en las que han proliferado las urbanizaciones de recreo –Marina Casares, Bahía de Casares– a la sombra de la emblemática torre de la Sal, o de las Buenas Noches, una vetusta atalaya de defensa costera.

Distancias: 77 km a Algeciras, 232 km a Granada
Altitud: 425 metros
Provincia: Málaga
Población: 3.846 habitantes

Puntos de Información:

  • Casa Natal de Blas Infante: Carrera, 51, Tel. 952 895 521

{mosgmap mapid=87}

Establecimientos colaboradores en la Ruta de los Almorávides y Almohades

Hotel Dos Mares
Tarifa
Ruta de los Almorávides y Almohades
Hotel Villa Jerez
Jerez de la Frontera
Ruta de los Almorávides y Almohades
Hotel Molino
Ronda
Ruta de los Almorávides y Almohades
Hotel Jándalos Jerez
Jerez de la Frontera
Ruta de los Almorávides y Almohades
Hotel Reina Cristina
Algeciras
Ruta de los Almorávides y Almohades
Hotel The Riad
Tarifa
Ruta de los Almorávides y Almohades
La Casa Amarilla
Tarifa
Ruta de los Almorávides y Almohades
Hotel AC Jerez
Jerez de la Frontera
Ruta de los Almorávides y Almohades
Viaja por: Ruta de los Almorávides y Almohades Ruta de los Almorávides y Almohades Casares