Setenil de las Bodegas

El rumbo del viaje toma un quiebro hacia el sur y se encamina hacia las tierras altas de Ronda a lo largo de las carreteras CA-413 y CA-4222 que llevan hasta Setenil de las Bodegas. Este pueblo insólito desconcierta al visitante. En lugar de anunciarse desde lejos, como tantas localidades de la ruta subidas en colinas y cerros, sorprende de repente al hallarse soterrado en una estrecha y sinuosa garganta cortada por el río Trejo.

Vista general del municipio.Parece que la población surgió hacia época romana, sobre un promontorio donde luego empezó a perfilarse la musulmana Axxatil, Xatbil, o Xatanil. Ligada al destino de Ronda, a partir del siglo XIII se convirtió en uno de los puntos vitales del dispositivo fronterizo del reino de Granada. La conquista de la vecina Olvera en el siglo XIV la dejaría en primera línea, viéndose envuelta en las continuas incursiones y escaramuzas que agitaban la zona. Pronto cayó en las miras de los cristianos, que la atacaron en reiteradas ocasiones, hasta lograr, por su denodada resistencia, fama de inexpugnable. De estos hechos dicen algunos que deriva su nombre, de septem nihil, «siete veces nada», por otras tantas intentonas que se estrellaron contra sus muros.

Particularmente célebre fueron los sucesos de 1407, cuando el regente de Castilla don Fernando, futuro conquistador de Antequera, emprendió una devastadora campaña en la que se apoderó de varios enclaves de la sierra, pero no de Setenil. Su toma, sin embargo, aconteció en 1484, y fue toda una demostración de las nuevas formas de hacer la guerra que, en definitiva, darían ventaja a los Reyes Católicos sobre los sultanes nazaríes.

Vista de una de las calles que da acceso a la iglesia de la Encarnación.Tras asolar los campos de Málaga durante el verano, las huestes del rey Fernando buscaron un trodeo antes de retirarse a invernar. El 6 de septiembre acamparon frente a Setenil desplegando un impresionante potencial artillero. Emplazadas las lombardas, que disparaban pelotas de 100 a 200 kilos de peso, comenzó el bombardeo. «Tan gran temor pusieron los tiros de pólvora, y tanto daño y estrago hacían en los moros, que no lo pudieron sufrir…», cuenta un cronista. El día 21 capitularon los musulmanes, permitiéndoseles marchar a Ronda escoltados por tropas castellanas. Tanta importancia se dio a su conquista que quedaría inmortalizada en los relieves de la sillería del coro de la catedral de Toledo que por entonces labraba el Maestro Rodrigo.

Con el paso del tiempo, Setenil añadió a su nombre el apelativo «de las Bodegas», debido a su cuantiosa y apreciada producción de vino, en cuya crianza colaboraban, como un ámbito idóneo, sus innumerables cuevas. La plaga de la filoxera, que arrasó el viñedo malagueño a fines del XIX, pondría punto final a tan encomiable tradición.

Visitas

Castillo y murallas

Torre del Homenaje.En la peña que constituye el corazón de la villa afloran los restos de la fortaleza musulmana que hizo de Setenil una plaza inexpugnable. Aún se distinguen fragmentos del perímetro defensivo, enmascarados por las casas y otras construcciones que se sirvieron de sus materiales. La torre del Homenaje resalta como el vestigio de mayor relieve del castillo. Tiene planta cuadrada, cámaras superpuestas abovedadas y aljibe subterráneo. Los orígenes de este recinto se han fechado hacia los siglos XII y XIII, atribuyéndose a los nazaríes su consolidación hasta fines del siglo XV.

Iglesia de la Encarnación

Fachada de la iglesia de la Encarnación.En el interior del antiguo recinto amurallado se levanta el templo parroquial erigido en los años inmediatos a la toma de la villa, a fines del siglo XV y principios del XVI. Es una obra de aspecto fortificado, con altos muros reforzados por contrafuertes. Sus trazas se atienen a las líneas del gótico tardío con elementos de filiación renacentista, mostrando en su interior bóvedas de nervadura y de terceletes. De su patrimonio artístico cabe señalar un Cristo crucificado, un retablo pictórico con escenas de la vida de Jesús, del tránsito del siglo XV al XVI, y una casulla con bordados mudéjares que se dice fue donada por la propia reina Isabel la Católica.

Antigua Casa Consistorial

El núcleo monumental de Setenil se completa con el edificio que fue primera sede del cabildo, hoy destinado a usos turísticos y culturales. Fechable a principios del siglo XVI, la edificación alberga en su interior un espléndido artesonado mudéjar de par y nudillo con una inscripción conmemorativa de la conquista de Setenil por los Reyes Católicos en 1484.

Paseos y alrededores

Ruinas de Acinipo.La sorprendente ubicación de Setenil, en las honduras de un desfiladero, actúa como factor determinante de su peculiar urbanismo. En contraste con las villas que se desparraman por las faldas de los cerros, la expansión urbana de Setenil ha seguido un curso inverso al habitual: su caserío ha crecido siguiendo las profundidades del cañón rocoso o superándolo hacia arriba, de «la villa» al «casco», y de ahí al «arrabal» o «cumbrera» para terminar en el «ensanche», un dédalo fascinante que ha merecido su declaración como conjunto histórico. El acceso que da una idea más cabal de tan singular enclave es la carretera procedente de Torre Alháquime, que se introduce en Setenil remontando el cauce fluvial. Al hilo de sus revueltas se descubren vetustos molinos y también las características cuevas en los cortados y tajos.

Al abrigo de la peña donde destaca la vieja villa, con la iglesia de la Encarnación, la antigua Casa Consistorial y los restos del castillo, se abre la plaza de Andalucía, centro neurálgico de la población actual y sede del Ayuntamiento. Este espacio público sirve de pórtico al recorrido por el interior del casco, que se desliza por vías de pendientes vertiginosas en torno al lecho del río. A uno y otro lado se alinean las fachadas encaladas de construcciones semi-rupestres, apoyadas o excavadas en las descomunales paredes de roca. Su mole pétrea, que avanza y retrocede, hace de alero natural o forma pasajes cubiertos a modo de túneles, como el de la calle Cantarería Baja, un rincón de especialísima atmósfera con humildes casas-cueva.

Ermita de San Sebastián.Las calles de las Cuevas del Sol y de la Sombra –situadas frente a frente a uno y otro lado del río, con expresivos nombres que delatan su condición soleada o umbría–, de la Jabonería, de la Mina, prolongan el trazado de este rompecabezas de cal y piedra a través de un circuito único en su género, a base de callejas zigzagueantes, cuestas y puentes. Ya en la periferia del pueblo, junto a la salida hacia Ronda, se encuentra la ermita de San Sebastián, fundada a principios del siglo XVI y asociada a la memoria de los Reyes Católicos, desde cuyo emplazamiento se obtiene una completa perspectiva del conjunto de Setenil. En sus aledaños, que invitan al paseo y las excursiones, se hallan entre otras referencias de interés, la población de Alcalá del Valle, donde se estableció un grupo de musulmanes tras la conquista cristiana de Setenil, y, ya en el término rondeño, las ruinas romanas de Acinipo, llamada Ronda la Vieja.

Distancias: 215 km a Algeciras,  198 km a Granada
Altitud: 640 metros
Provincia: Cádiz
Población: 3.015 habitantes

Puntos de Información:

  • Oficina Municipal de Turismo: Villa, 2, Tel.: 956 134 261

{mosgmap mapid=102}

Establecimientos colaboradores en la Ruta de los Almorávides y Almohades

La Casa Amarilla
Tarifa
Ruta de los Almorávides y Almohades
Hotel Jerez & Spa
Jerez de la Frontera
Ruta de los Almorávides y Almohades
Hotel AC Jerez
Jerez de la Frontera
Ruta de los Almorávides y Almohades
Hotel The Riad
Tarifa
Ruta de los Almorávides y Almohades
Hotel Husa Reina Victoria
Ronda
Ruta de los Almorávides y Almohades
Hotel Puerto Sherry
El Puerto de Santa María
Ruta de los Almorávides y Almohades
Hotel SFR Palacio Garvey
Jerez de la Frontera
Ruta de los Almorávides y Almohades
Hotel Alborán Algeciras
Algeciras
Ruta de los Almorávides y Almohades
Viaja por: Ruta de los Almorávides y Almohades Ruta de los Almorávides y Almohades Setenil de las Bodegas