Albufeira

Se continúa descendiendo hacia el sureste, para ir a ceñirse al mar, en la luminosa Albufeira, después de atravesar parajes apetecibles al viajero, como Alcantarilha. En la al-Buhera andalusí se construyen fortificaciones que la convierten en la mayor defensa de los musulmanes frente a los cristianos. Sin embargo, en 1250 Alfonso III conquistó la villa con más de 200 caballeros de la Orden de Avis y esta fue incorporada al reino del Algarve. Andando por la Rua da Igreja Nova aparece la iglesia matriz de Nossa Senhora da Conceiçao, del siglo XVIII, neoclásica, que sustituyó a la antigua iglesia devastada por el terremoto de 1755. La fachada muestra la Cruz de Avis, y el altar mayor está presidido por la imagen de la patrona de Albufeira, que da nombre al templo. El alto campanario es conocido como la torre Sineira. Por la Rua Henrique Calado se llega a la Capela da Misericórdia, que en sus orígenes era una mezquita y que fue transformada en el año 1499. En la misma calle está el edificio da Antiga Albergaria, una de las pocas construcciones que se salvaron del terremoto de 1755, y que se utilizaba para acoger a los vagabundos y mendigos necesitados de ayuda. La iglesia de Santa Ana, del XVIII, se alza en la plaza Jacinto d’Ayet y alberga un destacable retablo de Nossa Senhora das Dores. De la muralla del castillo solo se puede contemplar hoy día una torre en ruinas parte de la puerta de Santa Ana, y una torre defensiva de la puerta del Norte, ahora convertida en restaurante. A propósito de la gastronomía de Albufeira, destacan naturalmente los sabores del mar, con una gran presencia de la sardina, el rodaballo, el lenguado y el marisco recién pescados. La salida es por la avenida da Liberdade, para ir en busca de Faro, una de las ciudades más emblemáticas del Algarve.

Viaja por: Ruta de al-Mutamid Ruta de al-Mutamid Albufeira