Huelva

Al entrar en la ciudad de Huelva, se accede a una cultura milenaria. Bajo estas calles yace la civilización tartésica (siglos VIII a VI a. C), y desde entonces su historia está unida a la extracción y transformación de minerales. La necrópolis de La Joya ha revelado la riqueza y antigüedad de la presencia de Tartessos. La Beturia romana abarcaba el territorio entre el río Anas (Guadiana) y el río Betis (Guadalquivir). La Onuba Aestuaria, que citan Ptolomeo y Plinio, llegó a tener suficiente importancia como para acuñar moneda propia. En el año 713 es conquistada por los musulmanes, que la llaman Welba, y esta denominación andalusí es la que ha perdurado; fue reino de taifa independiente hacia 1032, junto a Niebla, Silves y Saltés, con la dinastía de los Bekríes, señores de Huelva y Saltés.

Casa Colon. Ayuntamiento de Huelva 600x401Por sus calles aún se respira la atmósfera primigenia de los descubrimientos, pues aquí nació gran parte de la gesta americana, con fray Juan Pérez y fray Antonio de Marchena que, desde el monasterio de la Rábida alientan los esfuerzos de Colón; las naves que parten, sin saberlo, hacia el Nuevo Mundo, son onubenses, así como gran parte de su tripulación. En 1833, Javier de Burgos nombra a la ciudad capital de la provincia del mismo nombre, y este hecho, junto a la llegada a Ríotinto de la compañía inglesa Matheson en 1873, sitúa a Huelva en un proceso de desarrollo demográfico e industrial que durará siglo y medio; en 1964 experimenta un último impulso decisivo, con la instalación del Polo de Desarrollo Industrial, que activa la economía de la ciudad e influye en su aspecto arquitectónico y su dinamismo social.

Detalle de la portada ojival de la Iglesia de la Milagrosa. Ayuntamiento de HuelvaEl paseo comienza ante la elegante fachada de la catedral de la Merced, que se alza en la plaza del mismo nombre, lindando con el paseo de la  Independencia y la avenida de Buenos Aires. Es parte del complejo conventual de los mercedarios, que fue fundado por el duque de Medina Sidonia en 1605. Pedro de Silva dirigió el proyecto de reconstrucción tras el terremoto de Lisboa, en estilo colonial, y consta de tres naves que albergan la talla del Cristo de Jerusalén, y la Virgen de la Cinta, patrona de la capital, imagen que se atribuye a Martínez Montañés. Fue escogida como catedral en 1954. Después, por la calle Aragón se accede hasta la plaza Dos de Mayo, y desde allí, por Daoiz, a la de San Pedro, donde se alza la iglesia homónima, construida sobre los restos de una mezquita mudéjar. Es el edificio más antiguo de Huelva, está fechado entre los siglos XV y XVI y presenta tres naves separadas por arquerías y un ábside poligonal. Sus añadidos posteriores, como la torre, son de estilo barroco.

Por el paseo Santa Fe se baja hasta la plaza Quintero Baez, y por Tres de Agosto hasta la plaza de las Monjas, una de las más antiguas de la ciudad; es un punto de encuentro tradicional, para todo tipo de eventos, que se amplía en el siglo XIX con las caballerizas del palacio de los Condes de Niebla. Aquí se levantó en los años veinte del siglo pasado un quiosco de música, bajo el que se hizo entrega al mecánico Pablo Rada de un martillo de oro, cuando regresó del vuelo del Plus Ultra. Destaca también la fachada del convento de las Madres Agustinas y la capilla de Santa María de Gracia situada en una esquina de la plaza; también la cúpula circular del edificio conocido como “de la bola”.

A un paso de la plaza está la iglesia de la Concepción, segunda parroquia de la ciudad, levantada en 1515 en el solar de Cristóbal Dorantes, y que también fue reedificada tras el terremoto de 1755; aún contiene elementos góticos, como la bóveda de la capilla mayor, aunque en su conjunto predomina hoy el siglo XVIII. Alberga pinturas de Zurbarán y una espléndida sillería de coro. Se dice que es la primera iglesia española dedicada a la Inmaculada Concepción, tras la proclamación del dogma por el Papa Pío IX en 1854. Tan solo a dos manzanas hacia el sureste se abre la plaza del Alcalde Coto Mora, junto al Gran Teatro, construido en 1923, en la calle Vázquez López. Al otro lado de la plaza, en la calle Rábida, se puede comprobar la espléndida rehabilitación de la fachada de la iglesia de la Milagrosa, también conocida como Nuestra Señora del Mar, edificio de 1923 construido en estilo neogótico.

Monumento a Cristobal Colón. Ayuntamiento de HuelvaBajando hasta la avenida Italia, y a dos manzanas en dirección sur, aparece la avenida Tomás Domínguez, por la que se llega al monumento “a la Fe Descubridora”, o monumento a Colón, creado por la escultora Miss Whitney (nombrada  posteriormente hija adoptiva de Huelva), con gran influjo de las vanguardias artísticas del momento, sobre todo del cubismo. Se inauguró el 21 de abril de 1929. Está situado en la punta del Sebo, en la ría de Huelva, donde confluyen los ríos Tinto y Odiel. La avenida Alemania desemboca en el muelle del Mineral, que es un fenómeno arquitectónico propio del desarrollismo industrial del siglo XIX. Volviendo al centro histórico, en la calle Mora Claros, esquina con calle Puerto, se alza el  emblemático palacio del mismo nombre. Don Antonio Mora y Claros fue nombrado alcalde de Huelva el 1 de abril de 1920, en medio del más pleno desarrollo urbanístico, poniendo su patrimonio y sus riquezas al servicio de la ciudad; el edificio se rehabilitó en 1997 y sirve actualmente como Residencia de Día para ancianos.

Bajando hacia el este por la avenida Martín Alonso Pinzón se llega a la plaza de la Constitución, en la que destaca el palacio Municipal  de Huelva, sede de Ayuntamiento; construido en 1949, en un estilo que emula la arquitectura civil del barroco, su constructor, don Alejandro Herrero, se aplicó a los detalles que se superponen o se integran en el edificio: capiteles, escudos, cuidada carpintería.

Tras la avenida Martín Alonso Pinzón se extiende la alameda Sundheim, que llega hasta la plaza de España; girando a la izquierda se encuentra otra zona de gran interés arquitectónico: el barrio Reina Victoria, más conocido como “barrio obrero”, edificado por la Riotinto Company Limited para albergar a sus operarios, a lo largo de dos períodos: en 1916, según el proyecto original, se levantan casas de una sola planta al estilo de los barrios ingleses, según la inspiración de la llamada “ciudad jardín”, entonces en boga; hay una segunda etapa, en 1922, en que se construyen casas de dos plantas que también evocan el típico estilo británico de barrio periférico industrial.

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