Montefrío

En este punto la ruta toma una atractiva desviación hacia la comarca de los Montes Occidentales, el reborde de cordilleras Béticas que cierra la Vega por el norte. Al franquear un puerto de montaña, el viajero se topa, de pronto, con la asombrosa imagen de Montefrío al pie de una peña tajada, un dramático paisaje de aire romántico avalado por una densa historia. Desde luego, no faltan antigüedades por estos pagos, según demuestra la abundancia de yacimientos, como el de la Peña de los Gitanos, que documenta el poblamiento desde el neolítico a la época medieval.

Vista general de Montefrío.Arabizada tras la llegada de los musulmanes al igual que las tierras vecinas, Hisn Montefrid se cita entre las principales fortalezas del reino nazarí surgido en el siglo XIII, con un territorio agrícola y ganadero de vital importancia para el abastecimiento de la capital. La población, punto clave de la frontera noroccidental que controla el paso del valle del Guadalquivir a la Vega y Granada, se consolidaría plenamente bajo el gobierno de Yusuf I, que reconstruyó sus murallas ante la presencia de los cristianos en Alcalá la Real, a sólo unos kilómetros, a partir de 1341. Choques, correrías, períodos como «puerto seco» en los que canalizaron intercambios entre castellanos y granadinos, se alternaron en las décadas siguientes. De estos episodios destaca el lapso de siete años, a mediados del siglo XV, cuando Montefrío fue sede de la corte del príncipe Ismail, pretendiente al trono con el apoyo de los abencerrajes, quienes sufrirían en el curso de estas luchas la matanza que le dió su nombre a una de las más legendarias salas de la Alhambra. La toma de Loja, Moclín e Íllora estrechó el cerco sobre la villa, que acabó por rendirse en junio de 1486. Con su caída, la Vega, y la propia Granada, quedaron a merced de los Reyes Católicos. Desalojados los musulmanes y repoblada, concluida su función militar al fin de la guerra, el caserío creció en sitio más nivelado, en la falda de la villa amurallada, que paulatinamente se despobló, hasta abandonarse en el siglo XVIII. Para entonces ya se estaba configurando en lo esencial la encantadora localidad que hoy recibe al visitante.

Visitas

Castillo, murallas

Vista de la peña con el castillo y la iglesia de la Villa que domina el pueblo.Un pinar cubre la peña donde se asentó la villa medieval, con la alcazaba en lo más alto y un segundo recinto más abajo. Todavía permanecen algunas torres, lienzos de muralla, el aljibe y diversos restos de un dispositivo construido a mediados del siglo XIV, posiblemente sobre cimientos anteriores, por mandato de Yusuf I, quien, al parecer, encomendó sus trazas al alarife mayor de la Alhambra. Tras la conquista fue modificado por los cristianos que adaptaron un sector para alcázar del alcaide.

Iglesia de la Villa

Por su inverosímil emplazamiento al filo del cortado y por su pureza de líneas es, sin duda, el monumento más llamativo de Montefrío. Se edificó en el solar de la antigua mezquita entre 1549 y 1570, según proyecto de Diego de Siloe, asistido por Francisco Hernández, sobre anteriores edificaciones desechadas años atrás. La obra, realizada por Luís y Andrés de Madrid, reúne recursos del gótico tardío, como las bóvedas de crucería de la nave, y las nuevas formas del renacimiento, visibles en portadas, detalles ornamentales y la espléndida bóveda en venera de la capilla mayor.   

Iglesia de la Encarnación

Iglesia de la Encarnación, vista de su impresionante cúpula y torre.Sorprendente, por su originalidad, resulta esta voluminosa iglesia en sillería de planta central cubierta con bóveda semiesférica, uno de los mejores exponentes del neoclasicismo en Andalucía. Llamada popularmente «la rotonda», tal es la fuerza plástica de su limpio y geométrico diseño; fue proyectada por Domingo Lois de Moteagudo y construida por Francisco Aguado y Francisco Quintillán entre 1786 y 1802. En ella se venera a la patrona local, la Virgen de los Remedios.

Iglesia de San Antonio

Su considerable volumen sobresale en el cerro del Calvario. Fue templo de un convento franciscano, levantándose entre 1737 y 1763. Presenta fachada barroca a modo de retablo en piedra tallada, amplia nave y cúpula. 

Paseos y alrededores

Peña de los Gitanos.Al pie del mirador del castillo, las casas se incrustan en la roca y descienden por San Sebastián hasta la plaza de España, el centro urbano con el Ayuntamiento, instalado en una casa solariega de 1787, la Casa de Oficios, armónico edificio de 1579, y la Encarnación. De aquí, largas calles onduladas llevan al altozano del otro extremo del pueblo, con la iglesia de San Antonio, en cuyas inmediaciones se encuentra el sobrio edificio neoclásico del Pósito, un almacén de granos labrado en 1795. Los montuosos alrededores son ideales para el paseo y los deportes, en bici, a caballo, de escalada, etc. 

De sus rincones de interés se señalan el puente romano, aún en uso, a 1,5 km. hacia Algarinejo, y, a unos 5 km. en dirección a Íllora, el paraje de la Peña de los Gitanos, una extensa área de terrazas entre roquedales calizos donde se han excavado más de un centenar de enterramientos megalíticos y poblados, un extraordinario conjunto arqueológico.

 

Distancias: 239 km a Sevilla, 50 km a Granada
Provincia: Granada
Altitud: 833 metros
Población: 7.030 habitantes

Puntos de Información:

  • Oficina Municipal de Turismo: Plaza de España, 1. Tel. 958 336 004

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