Osuna

La inmóvil nobleza de Osuna se percibe al contemplarla en una colina triangular sobre la campiña. Por así decirlo, siempre ha estado ahí, en ese cerro testigo en medio de la llanura habitado desde hace más de tres mil años. En el siglo III a. C., la población se identifica con la turdetana Urso, cuya excavación desveló una portentosa serie de relieves ibéricos. Aparece reiteradamente en las guerras romanas, y, de hecho, fue el refugio final del partido de Pompeyo, derrotado allí cerca, en Munda, por César, quien afirmaría el rango de la ciudad dándole el título de Colonia Genitiva Iulia. El hallazgo de los «Bronces de Osuna», tablas de la ley expuestas en el foro urbano, los restos de muralla, teatro y necrópolis del cerro, son prueba de la importancia que adquirió.

La Osona musulmana, mal conocida, fue lugar fortificado de cuyo pasado guerrero nos dan idea los vestigios de la alcazaba y la Torre del Agua construidas en ese período. Hacia 1240 la ciudad pasó a manos castellanas, como la mayoría de las villas de la campiña, al abrírseles el valle del Guadalquivir con la conquista de Córdoba en 1236. Cedida en 1264 a la orden militar de Calatrava, serviría de guarnición en la inestable y cercana banda fronteriza con el reino nazarí. El año de 1464 supone un hito crucial en la historia de Osuna: fue adjudicada al magnate don Pedro Girón, cuyo linaje –con los títulos de condes de Ureña y duques de Osuna, éste desde 1562– establecería en ella la capital de su estado señorial, enriqueciéndola con fundaciones y edificios acordes con esta jerarquía. A la sombra de la monumental Colegiata, el palacio y la universidad se multiplicaron hasta el siglo XVIII las iglesias, conventos, obras civiles y casas solariegas, en una villa que, dejando la altura, bajó por la ladera buscando el llano. Cuajó entonces un fastuoso conjunto artístico, uno de los mejor conservados de Andalucía y de toda la Península.

 

Visitas

Colegiata, Panteón Ducal, Museo de Arte Sacro

Nave central y retablo mayor de la Colegiata.La ciclópea fachada ocre de la iglesia colegial de Santa María de la Asunción preside el conjunto de Osuna instalada en el cerro. Se inició en el segundo cuarto del siglo XVI en sustitución de la parroquia medieval, obteniendo la categoría de Colegiata en 1535. Hacia 1540 la obra esencial de este templo renacentista estaba terminada, un amplio salón de tres naves, torre y varias portadas, la principal al frente, de líneas platerescas con menuda decoración de grutescos y figuras. Su interior preserva un tesoro artístico realmente fuera de lo común: en el presbiterio y capillas se admiran el retablo mayor, del siglo XVIII, la talla de Cristo en la cruz de Juan de Mesa, de 1623, y la Crucifixión de José de Ribera, El Españoleto, cabeza de la serie que pintara en Nápoles en 1616-1617 por encargo del duque de Osuna, serie de valor incalculable completada por los lienzos de San Sebastián, San Jerónimo, San Pedro y San Bartolomé del Museo de Arte Sacro dispuesto en torno a la sacristía, donde además se exhibe una preciosa colección de imágenes, tablas flamencas, orfebrería y bordados. La Colegiata todavía guarda una primicia, el Panteón Ducal, datable hacia 1545. El Patio del Santo Sepulcro, una joyita del plateresco, da acceso a la fantástica capilla subterránea, miniatura de iglesia con columnas nazaríes, abigarrada decoración y colmada de obras de arte, situada encima de la cripta familiar de los Girón.

Universidad

Universidad. Osuna. A espaldas de la Colegiata se halla la Universidad, austero cuadrilátero hecho de sillería de las canteras cercanas con cuatro finas torres con chapiteles de azulejos en las esquinas. Fundada en 1548 –con facultades de Teología, Leyes, Cánones y Medicina – y activa hasta 1824, compone una limpia obra renacentista centrada por un armónico patio porticado. Son dignos de reseña el Oratorio, con tablas al óleo de Hernando de Esturmio, del XVI, en el retablo, la Sala de Grados, o «Girona», con pinturas murales atribuidas al propio fundador, don Juan Téllez Girón, y el Paraninfo, bajo magnífico artesonado.

Museo del Monasterio de la Encarnación

Monasterio de la Encarnación.En el lugar de un hospital anterior, al pie de la Colegiata, se fundó en 1626 este convento de monjas de la orden de la Merced, visitable como museo, cuyas dependencias se edificaron a lo largo de los siglos XVII y XVIII. La recoleta capilla barroca, con profusión de esculturas, relieves y pinturas, da paso al claustro de columnas, un ámbito en el que se respira la sutil atmósfera del patio doméstico andaluz, adornado con espléndidos zócalos de azulejos pintados del siglo XVIII con escenas bíblicas, de calle, de cacería, de los sentidos y de las estaciones. El apreciable repertorio del museo contiene imágenes, pinturas, joyas y otras piezas sacras de valor, entre ellas, una primorosa colección de Niños Jesús y sus ajuares.

Torre del Agua, Museo Arqueológico

Bastión militar almohade del siglo XII reformado en el XIV por los caballeros de Calatrava donde se expone una síntesis de la arqueología de Osuna: desde hallazgos prehistóricos, ibéricos y romanos –junto con réplicas de los renombrados «relieves» y «bronces» de Osuna – a una interesante colección de ladrillos visigodos con temas cristianos. En sus salas, la historia local puede recorrerse a través de los materiales del pasado, acompañados de didácticas y útiles explicaciones.

Plaza Mayor, calle Sevilla

La plaza mayor, antigua y actual, es el cogollo de esta ciudad que es casi toda casco antiguo. Ribeteada por casas mirador –con balcones para asistir a espectáculos públicos –, el ayuntamiento, el intemporal casino y la hermética clausura de la Concepción, de ella parten añejas vías dibujadas por edificios religiosos, palacios y casas populares, como las bellísimas calle de la Huerta –con el palacio de los Cepeda y la iglesia de Santa Clara – y calle Sevilla, arteria monumental en cuyas aceras e inmediaciones se suceden las casonas y mansiones blasonadas, las iglesias –como la de San Carlos el Real – y los conventos –como los del Carmen y Espíritu Santo, en la calle Sor Ángela de la Cruz –.

Calles Carrera y San Pedro

Palacio del Cabildo Colegial en la calle San Pedro.Larga y ondulada, la calle Carrera transita de la plaza mayor al neoclásico Arco de la Pastora, recogiendo las cuestas que bajan del cerro, como la de la calle Granada, y jalonada por los templos de Santo Domingo y de la Victoria, de afilado campanario, y por el palacio de la antigua Audiencia. A un lado, baja en pendiente la soberbia calle San Pedro, única por el número y calidad de los palacios que alinea hasta el convento de su nombre, trazando una perspectiva recortada por el avance de portadas, ventanas y cierros volados, crestas mixtilíneas, miradores y espadañas. Obsérvense el virtuosismo barroco del Cabildo Colegial, granero de los diezmos de la Iglesia acabado en 1773, y el suntuoso palacio del marqués de la Gomera, el más representativo de las grandes casas de Osuna, obra dieciochesca de aire colonial, movida fachada y hermoso patio.

Paseos y alrededores

El cerro, la atalaya con vistas de la villa y los contornos, la Colegiata y otras referencias cercanas, puede ser el punto de arranque del recorrido, que cabe continuar al aire libre entre cárcavas y peñones, por el solar de la fenecida población ibérica y romana. En la zona arqueológica de la cumbre se ven indicios de obras diversas, como un teatro romano, y una necrópolis excavada en la roca, las Cuevas, de amplia cronología. Hacia la ermita del Calvario están las Canteras, el sobrecogedor paisaje de monte atajado durante siglos para extraer la dorada piedra arenisca local.

El arco de la Pastora, entre las luces de la feria de Osuna.El paseo se bandea por las cuestas desde la Colegiata hasta la Plaza Mayor, ramificándose a continuación por el casco antiguo, por las calles de la Huerta, Sevilla, Carrera, San Pedro..., en las que vuelan los pasos del viandante, animado por la densidad y magnetismo del ambiente artístico y la hospitalidad de la gente. Buen momento, además, para saborear las exquisitas tapas de sus bares, o curiosear en algunas de las tiendas con productos artesanos.Los alrededores, donde el caballo, que despierta una gran afición en Osuna, tiene su medio natural, son ideales para disfrutar del paseo ecuestre. Por estos barbechos se corren en invierno las vistosas cacerías de liebres con galgos escoltadas por «alas» de jinetes.A 17 km. de Osuna por la carretera de Écija, a uno y otro lado de la linde de Osuna con la Lantejuela, en suaves depresiones entre campos roturados, se dispersa un complejo de lagunas de carácter endorreico y estacional, surtidas por las precipitaciones. Las dos principales, la Ballestera y Calderón Chica, forman una reserva natural, un paraíso para los sentidos en el que persisten especies botánicas características como carrizos, tarajes y salicornias y una avifauna abundante de flamencos, que en ocasiones llegan a nidificar, ánsares, patos cuchara, azulones, ánades silbones y tarros blancos.

Distancias: 86 km a Sevilla, 155 a Granada

Provincia: Sevilla
Altitud: 328 metros
Población: 17.306 habitantes

Puntos de Información:

  • Oficina Municipal de Turismo: Carrera, 82. Antiguo Hospital. Tel. 954 815 732

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