A las Puertas de Santa Fe

Puerta de GranadaEsta localidad de la vega granadina, dotada de un cierto aire de belleza antigua y vestidura elegante, dibujada con esmero a trazo reticular, ve pasar el tiempo en un ambiente apacible, emancipada del bullicio de la ciudad. Santa Fe puede presumir de haber sido testigo en primera persona de uno de los acontecimientos históricos relevantes como pocos, que habrían de cambiar el curso de la historia: las conocidas como Capitulaciones de Santa Fe, que tuvieron lugar cuando corría la primavera del año 1492.

Estas resultaron de un acuerdo establecido entre los monarcas Isabel y Fernando y un por aquel entonces desconocido marino genovés Cristóbal Colón, cuya empresa americana le catapultó a la posteridad como uno de los grandes personajes de la historia.

Santa Fe sigue siendo la gran desconocida, como lo es también su trascendencia artística. Si queremos razonar este discurso, hemos de regresar a las puertas mencionadas, que, como pequeños tesorillos ocultos se acomodan entre gruesos muros de mampostería encalada; se trata de construcciones edificadas entre los s. XV-XVIII, hoy día gestionadas por la Iglesia, aunque no obstante estén custodiadas y atendidas por particulares sin ánimo de lucro que habitan en la localidad. Es su tarea permanente la de mantenerlas en buenas condiciones de higiene y ceder las llaves de las mismas cuando algún grupo de visitantes decide dejarse caer por la vetusta Santa Fe. La austeridad que presenta el exterior de estas puertas, no nos permite adivinar el secreto que contiene la magnífica decoración, entre íntima y familiar, de su núcleo interno.
Su edificación fue encomendada, por parte de los Reyes Católicos, a cuadrillas originarias de ciudades como Sevilla, Jaén o Jerez, y por ello fueron bautizadas con el nombre del origen de sus progenitores. El objeto de su decoración se fundamenta en la devoción como símbolo de ofrenda por parte del pueblo llano para proteger la ciudad de los terremotos que durante una época sacudían continuamente la ciudad, motivo que les llevó, por fervor religioso popular, a ofrendar estos espacios a cada virgen como símbolo de petición de amparo. En el año 1698 se reintegran capillas en sus fachadas y ornamentaciones para embellecer su cuerpo central.

Puerta de Jaén (o de los Carros)
Está situada en la calle Cristóbal Colón y tiene la peculiaridad de albergar dos escaleras paralelas; en el primer tramo, la que se halla más a la izquierda, es la "santa escala", edificada para conceder indulgencia plenaria a los fieles que se confesaran pecadores, y cuya penitencia era subirla de rodillas. Esta idea parte de Pío IX (el personaje en cuyo honor se inspirara el nombre del dulce más típico y sabroso de la zona, el pionono) en 1868, quien instauró que los primeros viernes de cada marzo subieran los piadosos para hacer efectivo el cumplimiento de esta contrición. Seguramente, la fecha coincide con la limpieza absoluta del devoto ante la llegada de la Semana Santa; así, con un cierto tinte comercial, dado el carácter de la transacción. Así podían ganarse siete años y siete cuarentenas seguidas de perdón cada vez que se decidiese subirla en la forma antes indicada, así como indulgencia plenaria si este oratorio era visitado en festividades señaladas en el calendario religioso, aumentándose la cantidad a diez años si la visita se realizaba durante la Asunción de la Virgen.

Puerta de Sevilla
Puerta de Sevilla.Vista desde el exterior.Está situada en la calle Isabel la Católica, al lado opuesto de la Puerta de Jaén. De distribución tripartita, una parte pertenece al hueco de la escalera, otra al oratorio principal, y un último espacio con un pequeño retablo, separado por sistemas de tres arcos que descansan sobre columnas de inspiración toscana. La cubierta se realiza por medio de una cúpula central sobre pechinas. Uno de los detalles más interesantes de esta puerta es un preciosista belén napolitano que se conserva en una gran vitrina de cristal. Está formado por piezas a pequeña escala pero de hermosísimo detalle, decorado con una gran profusión de flores y filacterias, presente que se le hizo a Carlos III y que él a su vez donó a la capilla. Otra alegoría hace referencia a una pila de alabastro bien trabajada que representa al "Cristo atado a la columna", situada entre el primer y el segundo tramo de la escalera, ya que al parecer formaba parte de las posesiones personales de la casa de los Reyes Católicos.

Puerta de Loja o de Jerez
Se alzó en 1798, está situada en la calle Real, y es la puerta más pequeña de las cuatro. En la fachada encontramos un tetrástilo grabado en hueco en una losa de piedra con letras de plomo fundido con una leyenda en latín: "Rex Ferdinandus, Regina Elisabet, urbem quam cernis, minima constituere die, adversus fides erecta est, ut conterat hostes hit censet dici, nomine santa fides." ("El Rey Fernando y la Reina Isabel, esta ciudad que veis, construyeron rápidamente para luchar contra los enemigos de la fe. Es por eso que decidieron llamar a esta ciudad Santa Fe").
Varias de estas letras fueron sustraídas, pero finalmente se desenmascaró al personaje que maniobró tan particular hazaña, que fue obligado a pagar una multa por el valor de 108 de las 130 letras que tenía la inscripción. Como anécdota, relataremos el empeño de pasar a la posteridad de dos de los alcaldes del momento (y así sería, pero por motivos diferentes a los que ellos seguramente hubieran deseado), ya que repusieron la placa pero introduciendo sus nombres en ella, precedente por el que fueron destituidos por constituir afrenta considerada como "indecencia máxima" al haber tenido la osadía de inscribir sus nombres junto al de los Reyes Católicos.

Puerta de Granada
Detalle decoración interior Puerta de GranadaSituada al otro extremo de la calle Real, y enfrentada a su vecina la Puerta de Loja, tuvo que ser restaurada igualmente, como ocurriera con la anterior, a causa de un terremoto que hizo temblar la ciudad en el año 1698. Dicha restauración fue posible gracias a la colaboración y donativos que fueron aportados por los vecinos. Esta sea tal vez la más detallista y de mayor riqueza de todas en cuanto a la profusa decoración, muy a la manera del barroco, con llamativos colores, motivos vegetales en las paredes, frutos, mascarones y ocho ventanas de medio punto que dan luz y alegría a la estancia en días claros. Volvemos a encontrar aquí las mismas representaciones insertas en medallones ovalados sobre las letanías, pero de mayor tamaño y delicadeza en el trazo.

 

Reportaje "Las puertas de Santa Fe". Autora: Carmen Checa. Publicado en el nº 36 de la revista El legado andalusí. Una nueva sociedad mediterránea. Edita Fundación El legado andalusí.

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