Bailén

Iglesia de la Encarnación.La Ruta desciende por los estribos de Sierra Morena hasta Bailén, vital nudo de comunicaciones donde confluyen autovías y carreteras nacionales procedentes de todas las direcciones. Esta condición de encrucijada natural ya se puso de manifiesto al servir de escenario a dos célebres batallas que, junto con la de las Navas, componen un extraordinario itinerario histórico. Por estos pagos, en las inmediaciones de la antigua Baecula, en la zona que se extiende entre Bailén y el río Rumblar, se enfrentaron en el 208 a. C. los ejércitos del romano Escipión y del cartaginés Asdrúbal, que se jugaban el control de la Península en la Segunda Guerra Púnica. Mediante una hábil táctica, los romanos consiguieron una victoria aplastante; los cartagineses, en cambio, perdieron la estratégica comarca minera de Cástulo, preludio de su derrota final.

Los restos de villas rústicas y las inscripciones atestiguan la presencia romana y visigoda en el rico término agrícola de Bailén. Hacia el año 691, consta la existencia de un monasterio regido por el abad Locuber, donde quizás se situarían más tarde el castillo y la mezquita construida por los musulmanes entre el 860 y 880, germen urbano de la población que acabaría por perfilarse a lo largo de la Edad Media. La fortaleza, al igual que otras plazas cercanas, fue ganada definitivamente por Fernando III hacia 1225. Dependió de Baeza hasta que en 1349 el castillo y lugar de Bailén fueron concedidos por Alfonso XI a Pero Ponce de León, pasando a engrosar los cuantiosos señoríos del linaje de los duques de Arcos y condes de Bailén.

Rendición de Bailén. José Casado del Alisal, hacia 1864. La Edad Moderna rompió de forma brusca con una de las más memorables batallas de la historia de España. El 19 de julio de 1808 las fuerzas del general Dupont y las tropas del general castaños se midieron en las cercanías de la villa, en los campos que rodean el camino de Andújar. La acción se inició de madrugada a orillas del río Rumblar, cuando el grueso del ejército francés avanzó desde Andújar para sorprender a los españoles acantonados en Bailén y despejar el camino entre Andalucía y la Meseta. El choque se prolongaría a lo largo de una tórrida jornada que terminó con la primera capitulación de un ejército napoleónico. La hazaña ha dejado una huella imborrable en la villa, que mereció el título de «Muy Noble y Leal» y el rango de Ciudad en 1850. Con una trayectoria similar a la de otras poblaciones de la comarca, Bailén se benefició en el siglo XIX del auge de la minería, hasta convertirse en el XX en un populoso centro industrial, agrícola y de servicios.

 

Visitas

Palacio Ducal, castillo

Plaza de la Constitución.Al lado de la plaza de la Constitución se encontraba el castillo erigido por los emires cordobeses en el siglo IX y convertido después en palacio por los Ponce de León, señores de Bailén. Aún en el siglo XIX se mantenían «unas ruinas bastante pintorescas de antiguas fortificaciones… con una torre bastante bien conservada» que deparaba spléndidas vistas. Apenas nada queda de la obra defensiva, en tanto que del Palacio Ducal, que perteneció a los duques de Arcos, a la acaudalada familia minera de los Bonaplata y al Ayuntamiento, ha perdurado la fachada, con una hermosa portada clásica.

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación

Fachada de la Iglesia de la Encarnación.El primer edificio monumental de Bailén es este  soberbio templo hecho de sillería con la característica piedra rojiza local denominada asperón. Inaugurada en 1504, la iglesia responde a los cánones del gótico flamígero, con un sólido exterior reforzado por contrafuertes y una torre de fuste octogonal y cuerpo de campanas acabado en chapitel. Cuenta con dos sencillas portadas góticas y otra, la principal, orientada al sur, de composición barroca, decorada con movidos relieves. En el interior, de tres naves con bóvedas de nervadura, se custodia la efigie de la patrona, la Virgen de Zocueca, y se observa el mausoleo neoclásico de Francisco Castaños, primer duque de Bailén.

Paseos y alrededores

Paseo de Monumento.Muchos viajeros mencionan que fue al llegar a estas tierras abiertas al valle del Guadalquivir cuando sintieron el hechizo de encontrarse plenamente en Andalucía. El alemán W. von Humbodlt consigna que «a partir de La Carolina, el aire se hace considerablemente más cálido y suave...», mientras T. Gautier confiesa que en Bailén vivió toda una experiencia romántica: «Al lado de la iglesia, por encima de un muro dorado por ardientes reflejos, una palmera, la primera que hasta entonces había visto en plena tierra, aparecía allí en el azul oscuro del cielo. Esta palmera inesperada, revelación repentina del Oriente…», y prosigue calificando de «extraordinariamente magnífica» la vista de «el pueblo de Bailén, con sus tejados, su iglesia roja y sus casas blancas al pie de la torre como un rebaño…». Esta sugerente visión se renueva al visitar los monumentos y calles de Bailén.

En el núcleo original en torno a la plaza de la Constitución se concentran edificios históricos como la parroquia de la Encarnación, la Casa Consistorial, del último tercio del XIX, la ermita de Nuestro Padre Jesús, un sencillo oratorio del XVIII y la fachada del Palacio. Otras ermitas de interés se hallan en áreas más modernas, como la de la Soledad, con nave gótica de los siglos XIV y XV y camarín barroco. Un agradable desahogo proporcionan las plazas y jardines como el parque Eduardo Carvajal, el Vivero, creado en 1895, o el Paseo, adornados con retratos y monumentos alusivos a la batalla de Bailén y sus protagonistas –el general Castaños, el libertador San Martín, que tomó parte en la lucha, o María Bellido, la heroína local–.

En los alrededores, merece la pena acercarse al santuario del Rumblar, de la Virgen de Zocueca, cuyo origen se remonta a una ermita mozárabe fundada en el año 1150, y al pantano que hay en sus cercanías rodeado de bosques y dehesas. El «sitio histórico» del campo de batalla se extiende al oeste de la ciudad, por la huerta de San Lázaro, donde estuvo la divisoria del frente francés y español, hasta el puente del río Rumblar.

 

 Cerámica de Bailén

Cerámica de Bailén.Bailén es uno de los principales centros de la cerámica en Andalucía, un fenómeno que salta a la vista con sólo dar una vuelta por la localidad: los talleres, las fábricas, los almacenes y las tiendas se multiplican en torno al casco urbano y a lo largo de las antiguas carreteras. Y, desde luego, se trata de una actividad con raíces, respaldada por una tradición de siglos: así lo demuestran los abundantes fragmentos cerámicos de los yacimientos arqueológicos de los alrededores y los hornos andalusíes que todavía se encienden en los viejos alfares.

Cerámica de Bailén.Los barros arcillosos del término son la excelente materia prima de una alfarería tradicional que ofrece gran variedad de formas y acabados, desde los vidriados en tono melado de las piezas de uso doméstico, como orzas, platos, lebrillos o cántaros, a la decoración de «rameado», a base de finos trazos en azul o morado sobre una capa de engobe blanco, que antaño se aplicaba a los delicados ajuares de novia. Las arcillas rojas locales surten también a las instalaciones industriales donde se fabrican, con las tecnologías más avanzadas, los reputados ladrillos y tejas de Bailén, así como cerámicas estructurales y otros materiales de construcción.

Distancias: 39 km a Jaén, 129 a Granada
Provincia:
Jaén
Altitud:
343 metros
Población:
18.362 habitantes

Puntos de Información:

  • Ayuntamiento: Plaza de la Constitución, 1, Tel. 953 678 540

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