La Guardia de Jaén

Castillo, con sus torres del Homenajes, cuadrada, rectangular y circular.Muy a propósito, La Guardia se arrellana en la falda del cerro San Cristóbal, patrón de los caminantes, porque el viaje retoma su andadura hacia Granada. El trayecto es corto, apenas una decena de kilómetros desde Jaén, pero el contraste es grande. Frente a la magnitud urbana de la capital, La Guardia se presenta como una villa diminuta de estampa medieval y atmósfera campesina. Sin embargo, en lo antiguo La Guardia primó sobre Jaén, y durante largo trecho su destino corrió parejo, debiéndose la una a la otra.

La cuantiosa colección de hallazgos procedentes de La Guardia expuestos en el Museo de Jaén dejan clara su ascendencia, que se remonta al II milenio a. C. Particular relieve tiene la etapa ibérica, cuando la localidad se identifica con la Mentesa Bastia de las fuentes clásicas, que gozó de estatuto privilegiado en época romana. Bajo el dominio visigodo, Mentesa mantiene su primacía en la zona, como demuestran su rango de diócesis episcopal, su continuada acuñación de moneda y los fragmentos arquitectónicos visigóticos, algunos finamente labrados, expuestos en el museo provincial o empotrados en los mismos muros de su castillo.

Vista de La Guardia.Al iniciarse la conquista musulmana en el 711 es, según parece, una de las ciudades ocupadas por el ejército expedicionario de Tariq, pasando a convertirse en capital de una de las coras en que se organiza el estado de al-Andalus. En la Mantisa musulmana del siglo VIII se establecen los clanes árabes de los Uqaylíes y Asadíes, formando un reducto de la aristocracia gobernante frente a la población mayoritariamente indígena de la provincia jiennense. En el siglo siguiente, no obstante, la capitalidad de la cora es trasladada a Yayyan, Jaén, por el emir Abd al-Rahman II, hecho que determina el relativo declive de Mantisa, considerada en adelante en función de su situación estratégica y su capacidad militar. En estos términos aparece citada a finales del siglo IX como un enclave en manos del árabe Ishaq al-Uqayli que resiste los ataques de los muladíes sublevados en toda la provincia. Su significación aumenta tras su conquista en 1244 por Fernando III y la toma de Jaén en 1246 al quedar como puesto avanzado en la frontera con los nazaríes: en ese momento cambia incluso su viejo nombre de Mantisa por el de La Guardia, tal era su importancia como «guarda y defendimiento de los reinos de Castilla». Hasta finales del siglo XV sus defensas se refuerzan y amplían en medio de incesantes hechos de armas. Ante sus almenas pasaban las expediciones cristianas o musulmanas que salían o se dirigían a Jaén y su tierra. Fue entregada en señorío a la familia Ruiz de Baeza y posteriormente al linaje de los Messía o Mexía, que obtienen el título de marqueses de La Guardia en 1566. A principios del XIX, los ecos bélicos vuelven a redoblar en La Guardia al ser asaltada e incendiada en 1812 por las tropas napoleónicas.

 

Visitas

Castillo y recinto amurallado

Vista del conjunto defensivo.El recinto defensivo sobresale en la meseta que corona el cerro de San Marcos, al noroeste del casco urbano. Delimita un perímetro aproximadamente triangular, con una cinta de murallas que encerraba la villa antigua y el bastión del castillo en un vértice al borde de un escarpe. El conjunto revela una secuencia constructiva en la que se han identificado obras musulmanas, quizás sobre construcciones ibéricas y romanas, de los siglos VIII al X y del XI al XIII, muy reformadas, reforzadas y ampliadas por las intervenciones cristianas efectuadas entre el XIII y el XV. En el siglo XVI el castillo fue habilitado como residencia palatina de los señores de la villa. Una hermosa portada de estilo gótico tardío franquea el paso al recinto, y accede a un pequeño espacio que se abre lateralmente al patio de armas a través de una puerta con arco de herradura. Junto a este sector se sitúan las ruinas de la iglesia de Santa María, primitiva parroquia de la villa amurallada, con el campanario plantado sobre una torre defensiva. Diversos restos de viviendas y dependencias de la guarnición se hallan dispersos al abrigo de los muros. El castillo forma un bloque compacto con una torre circular, otras cuadrada y rectangular y una gran torre del homenaje de unos 35 m. de altura, con estancias cubiertas con bóvedas góticas.

Iglesia de la Asunción

Vista de la iglesia de la Asunción.La parroquia corresponde a la iglesia del extinto convento dominico de Santa María Magdalena, fundado en 1530. Es un depurado y temprano ejemplo del monumental clasicismo que tanto habría de prodigarse en el Santo Reino. Proyectado por Andrés de Vandelvira, en su obra, llevada a cabo entre la cuarta y quinta década del siglo XVI, intervinieron también Francisco del Castillo «el Viejo» y su hijo «el Mozo». El templo presenta una capilla mayor poligonal con bóveda de cuarto de esfera con casetones con relieves escultóricos sobre trompas aveneradas, pieza de exquisito virtuosismo reproducida en los tratados de arquitectura de la época como «el ochavo de La Guardia». El crucero se cubre mediante bóveda nervada con corona de casetones y linterna, y el siguiente tramo de la única nave, con bóveda esférica. La portada se compone con arco de medio punto y amplias dovelas. A la iglesia se adosan los restos del convento, con un claustro donde se lee la fecha de 1568. La fuente que lo decoraba se contempla hoy en el patio de la Diputación Provincial de Ja hallándose una réplica en la plaza de Isabel II de la localidad.

 

Paseos y alrededores

Fuente monumental renacentista.La Guardia se adapta a la topografía con un urbanismo menudo que combina las cuestas y calles recortadas con otras que siguen las sinuosas curvas de nivel, configurando un conjunto cargado de historia donde no faltan edificios y construcciones notables. La plaza de San Pedro acoge el Ayuntamiento, mientras en la calle Coronada se encuentra la ermita del mismo título, de finales del XVI. Muy cerca se sitúa la plaza de Isabel II, con la casa solariega de los Ochoa y la espléndida fuente monumental renacentista mandada hacer en 1566 por don Gonzalo Mexía Carrillo, con cinco caños de bronce, cartela con inscripción, escudo, frontón y cruz de Santiago. Calle adelante se alcanza la iglesia de la Asunción y el ex-convento dominico. En la plataforma saliente del cerro de San Marcos sobresale la vieja villa amurallada y el castillo. Un vergel de huertas y arboledas ribetea los alrededores de La Guardia y las orillas del río Guadalbullón.

Vistas desde el Castillo de la Guardia.Este valle fluvial, el cerro de San Cristóbal, que supera los 1.000 m. con la «llanada del Santo» donde se ubica la ermita de San Sebastián, con una zona recreativa, con pinares y el nacimiento de agua de Fontanares, que brota en los meses lluviosos, y la Dehesa Boyar, en la ladera de la Serrezuela de Pegalajar, que brinda las mejores vistas del pueblo y su entorno, son algunas de las referencias del municipio para echar un rato al aire libre y practicar el senderismo, la bici o la equitación. Para los interesados, cuenta también con los yacimientos arqueológicos de las Eras de San Sebastián, Cerro de la Horca, Guadaola, de época emiral, a la vera del río, y la necrópolis visigoda de Cerrillo Salido.

 

Distancias: 9 km a Jaén 81 a Granada
Provincia: Jaén
Altitud: 645 metros
Población: 3.301 habitantes

Puntos de Información:

  • Ayuntamiento: Plaza de San Pedro, s/n, Tel. 953 327 100

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