Martos

En esta etapa de la Ruta de los Nazaríes a través del Santo Reino de Jaén el paisaje ofrece horizontes más quebrados y abruptos. Tanto la propia ciudad como el término de Martos se sitúan a caballo entre las colinas de la campiña y los relieves de las cordilleras Béticas que forman el contorno meridional del valle del Guadalquivir, jalonando la divisoria entre las provincias jiennense y granadina.

Vista general de Martos.Martos destaca entre los olivares al pie de una peña de roca viva que rebasa los 1.000 m., con un aspecto soberbio e intemporal avalado por milenios de historia. Las pruebas de ocupación humana de tan privilegiado emplazamiento retroceden hasta el siglo V a. C., cuando ya consta la existencia del poblado ibérico de Tukke o Tucci, que en el siglo II a. C. sería utilizada por el rebelde lusitano Viriato como centro de operaciones en la comarca durante sus incursiones contra los romanos. Dividida en dos núcleos –uno en la cima y otro al pie de la peña–, Tucci fue refundada por Augusto hacia el 15-14 a. C., recibiendo el título de Colonia Augusta Gemella Tuccitana al repoblarse con legionarios veteranos de las Guerras Cántabras. Las descripciones de los vestigios de la ciudad romana encontrados en el siglo XVI –restos del foro en la actual Plaza, fragmentos de un templo en el solar de la iglesia de Santa Marta– ponen de manifiesto el esplendor que alcanzó en época imperial, relevancia que mantendría hasta el período visigodo al ostentar la categoría de sede episcopal desde los inicios de la difusión del cristianismo en la Península.

La presencia musulmana certifica la consolidación de Martos, en árabe Hisn-Tuss, el castillo de Tucci, o Martus. Con una notable comunidad mozárabe, de la que salió el mártir San Amador (830-855), a finales del siglo IX participa en las sublevaciones muladíes de Omar ibn Hafsun. Su gobernador sería después el primero en reconocer a Abd al-Rahman III. Luego Martus formó parte del reino zirí de Granada.

Campanario de Santa María de la Villa.En 1219 el emir al-Bayyasi la entrega a Fernando III en virtud de su pacto de sumisión. El castellano la cede a la orden de Calatrava, que la convierte en su principal plaza fronteriza, sede de encomienda y vicaría. Desde sus castillos se acometen la conquista de Arjona, Torredonjimeno y Torredelcampo, y el asedio de Jaén. En 1238 el nazarí Ibn al-Ahmar intenta recuperarla en vano frente a la obstinada defensa de doña Mencía de Haro, suceso recreado por la leyenda que pinta a las mujeres marteñas luchando en los parapetos de la muralla. En 1244 sufre el ataque de los moros gazules, y en 1275 asiste a la estrepitosa derrota de una expedición nazarí en su campo. El episodio más célebre acontece en 1310 cuando los hermanos Juan y Pedro de Carvajal, sospechosos del asesinato del favorito de Fernando IV, son arrojados desde lo alto de la Peña. Antes de morir, los reos emplazan al monarca a que se reúna con ellos en el tribunal de Dios a los treinta días. Su deseo se vería cumplido, y el rey pasó a la historia con el mote de «el Emplazado». Aún en 1325 padece el asedio del sultán Ismail apoyado con artillería, «la primera vez que tronaron cañones en tierras de Jaén». Con la paz, la Peña se abandona en favor de la villa baja, que experimenta su edad de oro bajo el gobierno de Pedro Aboz Enríquez. En años más recientes, la expansión del negocio aceitero potencia un nuevo impulso urbano, materializado en los numerosos edificios historicistas que se construyen desde finales del XIX.

 

Visitas

Castillo de la Peña

Corona la característica silueta de la Peña de Martos. Para subir, se toma la carretera que sale del extremo oeste del casco urbano y un sendero que trepa hasta la cima. La visión resulta extraordinaria, con una completa panorámica que se pierde hacia el Guadalquivir, Córdoba y la Sierra Sur de Jaén. El castillo, que está cimentado en obras defensivas superpuestas desde la Antigüedad, adoptó su configuración definitiva hacia 1340 al reconstruirlo la orden de Calatrava. Abarca un recinto trapezoidal en el que se diferencian el patio de armas y un sector más elevado, el alcázar, con los restos de la poderosa torre del homenaje. Al norte se hallan una alberca y el aljibe, estancia en tres tramos con bóvedas de arista realizada en ladrillo. En la cara sur de la Peña se descuelga el impresionante precipicio por el que fueron arrojados los Carvajales.

Castillo de la Villa

Torre del Castillo de la Villa.La segunda fortaleza de Martos, reedificada por la orden de Calatrava en el siglo XIV, se sitúa en una elevación al pie de la Peña. Aún subsisten considerables fragmentos de su recinto de forma ovalada. En la calle Almedina sobresale una torre de planta cuadrada, y al oeste se yergue la torre del Homenaje, con sus 25 metros de altura y una bella cámara con bóveda de ladrillo. Junto a la plazoleta de la Virgen de la Villa, entre miradores apoyados en tramos de murallas, despunta el viejo campanario de Santa María, plantado encima de un torreón. Otras murallas, a través de la calle Real, conectaban esta alcazaba con la Peña.

Iglesia de Santa Marta

 Iglesia de Santa Marta.La primera iglesia de Martos, consagrada en el siglo XIII, se asienta al parecer sobre la antigua mezquita mayor, probable solar de otros recintos sacros anteriores. Ostenta el título de «Real» y está dedicada a la santa en cuyo día la ciudad se ganó a los musulmanes. La obra primitiva era de traza gótico-mudéjar, muy transformada en los siglos XV y XVI con elementos isabelinos y manieristas. Presenta una monumental torre de corte clásico diseñada por Francisco del Castillo a finales del quinientos, y, en el lado que da a la plaza, una de las portadas más elaboradas del gótico flamígero de la provincia. El edificio se distribuye en tres naves, con armadura de madera, gruesas columnas y capilla mayor bajo bóveda estrellada. Preserva la lápida sepulcral de los infortunados Carvajales. En el siglo XVII se trazó la capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en la que se admiran frescos de García Reinoso, una talla de San Juan de la escuela de Salzillo y el Sagrario en plata que se incluye entre lo mejor de la orfebrería de Jaén.

Ayuntamiento, antigua cárcel

Ayuntamiento, antigua cárcel y cabildo.La Cárcel-Cabildo constituye una obra maestra de la arquitectura clásica hispana. Fruto del plan de renovación y exorno de la ciudad concebido por el gobernador don Pedro Aboz Enríquez con el concurso del humanista Diego de Villalta y del arquitecto Francisco del Castillo «el Mozo», fue proyectada por éste y terminada en 1577. Presenta una fachada de sillería almohadillada al gusto rústico italiano, con inscripciones y relieves que ensalzan la antigüedad de una ciudad que se decía fundada por el dios Marte, según escribió el marteño Francisco Delicado (1467-1535) en su famosa novela La Lozana Andaluza.

 

 

Paseos y alrededores

La solidez histórica y monumental de Martos posibilita innumerables itinerarios. Abajo espera el fascinante recorrido por la villa medieval, el barrio del Baluarte al hilo de las cuestas y adarves que rodean el castillo y Santa María, fundada tras la conquista cristiana, reedificada por Francisco del Castillo en el XVI y luego otra vez rehecha en pleno siglo XX.

Convento de la Trinitarias y campanario de la Real Parroquia de Santa Marta.En terreno más nivelado quedan la plaza de la Constitución, con el Ayuntamiento y Santa Marta, y la plaza de la Fuente Nueva. A su alrededor se reparten otros rincones como la Cruz del Lloro, el antiguo Hospital de San Juan de Dios, con claustro y oratorio del siglo XVIII, el convento de las Trinitarias, labrado entre los siglos XVI y XVIII en el que pueden adquirirse los dulces elaborados por las monjas, la portada de San Francisco, del setecientos, el antiguo campanario de Santa María de la Villa, las colecciones científica y arqueológica del colegio franciscano, la ermita de San Bartolomé, erigida al poco de la conquista, para terminar con los ejemplos de arquitectura modernista, como el edificio del Círculo Nueva Amistad, y con el Pilar de la Fuente Nueva de Francisco del Castillo concluida en 1584.

Paisaje de la zona.

 

Martos ofrece aún más: enclaves como el puente romano del arroyo Salado, el castillo medieval de Víboras, hacia Alcaudete o el molino del Cubo, hacia Torredonjimeno, fortificado por los caballeros de Calatrava en los siglos XIV y XV, así como los reductos de naturaleza de la sierra de la Grana y las lagunas de Hituelo-Madroño y de las Aceras.

 

 

 

Distancias: 24 km a Jaén, 102 a Granada
Provincia:
Jaén
Altitud:
753 metros
Población:
24.061 habitantes

Puntos de Información:

  • Casa de la Cultura: Avda. Pierre Cibié, 14, Tel. 953 700 139, Tel. 953 553 309 (Ayto.)

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