Excavación en el Castillo Burgalimar

Excavación arqueológica en el Castillo Burgalimar, Baños de la Encina (Jaén).

Vista general del castillo BurgalimarEl castillo Burgalimar fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional el 5 de junio de 1931 y en él hondea la bandera de la Comunidad Europea, privilegio que sólo disfruta el castillo Burgalimar y la ciudad de Florencia. Además la localidad de Baños es Conjunto Histórico Artístico desde 1969. El nombre de Burgalimar proviene del original musulmán Burch al Hammam, que traducido significa "castillo de Baños", pues existen gran abundancia de fuentes y pozos en la zona.

 Si hacemos una relación de las obras recientes acometidas en el castillo Burgalimar para su recuperación tendríamos que destacar las siguientes:

- Extracción de inhumaciones a mediados de los 50 del pasado siglo.
- En 1965: obras de restauración consistentes en la consolidación de almenas y recalce exterior de la muralla y torres y una nueva extracción de inhumaciones.
- En 1987: obras de reparación de la cubierta de la Torre del Homenaje y de la fisura de la muralla en la parte interior en el encuentro con el muro del antiguo alcazarejo.
- A finales de los 80 del siglo XX se realizó una intervención arqueológica al exterior del castillo como apoyo a las obras de acondicionamiento y remoción de tierras que se realizaron en los alrededores del castillo.
- En 1998: obras de emergencia para reparar la cubierta y algunas zonas de los muros de la Torre del Homenaje, nuevas cubiertas del resto de los torreones y se reparan y sanean los muros de mampostería de la entrada del castillo.
- En 2002: actuación arqueológica de urgencia con dos sondeos, junto al torreón sur y en uno de los paños del lado oeste del castillo, teniendo como finalidad llegar hasta la cimentación, para así apoyar al posterior proyecto de excavación y drenaje de la fortaleza de Baños de la Encina, definiendo las actuaciones posibles de protección y el mejor proceso de las obras.
- En 2003: levantamiento planimétrico y fotográfico de todo el conjunto.

La actuación arqueológica en el castillo Burgalimar de Baños de la Encina (Jaén), concluida en septiembre de 2008, ha tenido como objetivo principal apoyar y complementar a la intervención de restauración y/o consolidación de las grietas aparecidas en la alcazaba de Baños de la Encina. Estos procesos de agrietamiento en los lienzos y torreones del castillo se han producido por la presión interna que ejercen los rellenos, debido a la falta de drenaje de las aguas, y por la filtración de aguas en el conglomerado del que están hechos lienzos y torreones; sobre todo en las partes más débiles de la estructura, como juntas de almenas, saeteras, juntas de torres, etc.

Vista del interior del castilloEsta intervención arqueológica ha tenido como finalidad principal excavar el mayor volumen posible de rellenos en todo el espacio interior del castillo, para reducir la presión ejercida de éstos sobre los lienzos. Al mismo tiempo hemos perseguido obtener un importante nivel estructural, que se ha recuperado e integrado al resto del espacio monumental, y se han elegido los espacios más interesantes para sondear la secuencia completa de ocupación del cerro del Cueto.

En la actuación arqueológica en el castillo de Baños de la Encina se ha realizado la excavación de todo el espacio interior del castillo. El objetivo ha consistido en eliminar una potencia media de dos metros de rellenos del cementerio municipal y niveles arqueológicos, fijando el nivel de base que hemos conservado en los registros estructurales Almohades. En la excavación arqueológica se han desarrollado tres fases de intervención, diferenciadas por la utilización de distintas metodología y medios de excavación:

1º. Un primer proceso de excavación enfocado a la exhumación completa de los niveles no arqueológicos, acumulados durante el uso del castillo Burgalimar como cementerio municipal, que han sido del 80% de los que se han excavado en esta excavación arqueológica y que se han exhumado con medios mecánicos y manuales, con la dirección técnica de dos arqueólogos y metodología arqueológica. En esta primera fase de la excavación se ha extraído una media de 1 metro en casi todo el espacio del castillo. Pero en muchas áreas nos hemos visto obligados a llegar a profundidades que pueden llegar a dos e incluso tres metros en algunas zonas.

2º. La segunda fase del proceso de excavación en el castillo Burgalimar se ha realizado con medios manuales. La organización de la excavación arqueológica en esta segunda fase se ha estructurado en áreas arqueológicas.

3º. Fase de drenajes-sondeos. Una vez realizadas las dos primeras fases hemos podido decidir las zonas más apropiadas para situar las salidas de aguas que recogerán los drenajes de superficie y soterrados, en este caso buscando las zonas más bajas de la muralla y las pendientes existentes en el perímetro del castillo. Allí donde hemos situado las salidas de aguas hemos realizado sondeos hasta el nivel geológico de 1,50X1,50 m. para la colocación de las 6 arquetas principales de drenaje junto a la muralla, obteniendo la secuencia estratigráfica completa. También hemos realizado las zanjas perimetrales de 0,60 m. de cajeado, donde se han colocado los tubos de drenaje para conectar con las arquetas principales, que evacuan las aguas al exterior del castillo por debajo de la muralla. En esta fase hemos trabajado con la misma metodología arqueológica, los mismos medios manuales y el mismo planteamiento que en la segunda fase de excavación.

El sistema de drenaje de aguas ha consistido en practicar una zanja en todo el perímetro del castillo y del alcazarejo, con metodología arqueológica. Esta zanja para el drenaje ha tenido una anchura de 60 centímetros, que ha variado en sus dimensiones o anchura en casos puntuales, dependiendo de la profundidad que hemos debido excavar para conseguir la pendiente necesaria para obtener la función de drenaje hasta cada salida de agua. En estas salidas se han fabricado una arqueta general de recogida de aguas y se ha practicado una perforación en el banco geológico, por debajo de la muralla, para expulsar las aguas al exterior.

Para que los sistemas de drenaje cumplan su función correctamente, se han fabricado arquetas de recogida de aguas superficiales a cierta distancia de la muralla, hacia las que se conducirán estas aguas superficiales. Estas arquetas superficiales a la vez se han conectado a las arquetas generales perimetrales.

RESULTADOS DE LA EXCAVACIÓN.

Edad del Cobre.

La ocupación más antigua registrada en el cerro del Cueto está representada por algunos materiales cerámicos y, sobre todo, ciertos elementos en piedra pulimentada, como hachas o azuelas, algunas de ellas reutilizadas en las estructuras de inhumación, indicándonos que esta primera ocupación debe fecharse en la Edad del Cobre, entorno al segundo y tercer milenio antes de nuestra era.

Edad del Bronce.

En la actuación arqueológica de urgencia, fase de sondeos de 2002, se registraron algunos materiales de la Edad del Bronce que ahora se confirman con una muestra más amplia de materiales y algunos niveles estructurales de gran entidad. Al lado sur del Castillo de Burgalimar descubrimos los restos muy afectados, junto al perímetro de la muralla medieval, de un gran muro de casi 1,20 metros, delimitado en sus caras por grandes piedras y con un relleno interno de pequeñas piedras. Los restos de este gran muro se caracterizan por su color rojo intenso, relacionado con el nivel estratigráfico al que se asocia, que es el resultado del derrumbe de las estructuras de adobes rojos intenso y seguramente por el revestimiento con barro de este mismo color. Destacan entre los registros recogidos las formas carenadas o tulipas, las pesas de telar en arcilla circulares, algún hueso trabajado y las muestras de la metalurgia del cobre. Este poblado de la Edad del Bronce debió formar parte de la estructura de Estado articulada en estas estribaciones de Sierra Morena y bien conocida por las excavaciones arqueológicas en el muy cercano poblado de Peñalosa, que se desarrolló entre los siglos XVII y XII antes de nuestra era.

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Recinto Ibero.

El espacio amurallado de la Edad del Bronce fue reutilizado en época Ibérica, como recinto defensivo o como estructura defensiva de un asentamiento urbano de mayor tamaño, del que recogemos materiales arqueológicos ibéricos, que se pueden fechar desde un Ibérico Pleno hasta un momento republicano romano. La ocupación íbera parece concentrarse en la zona más alta del cerro del Cueto o, lo que es lo mismo, en la mitad sur de Castillo Burgalimar.

Edificio Romano.

También en el lado sur del castillo registramos varios restos de época romana que relacionamos con un edificio funerario-mausoleo o religioso-santuario. Estos restos recuperados son tres capiteles aparecidos en los niveles afectados por las fosas de inhumación del cementerio municipal o de derrumbe y parte de una gran escalinata fabricados por grandes sillares unidos por mortero. Estos y otros escasos materiales fechan este edificio público desde el Alto Imperio.

Período Califal.

En la actuación arqueológica de urgencia de 2002, que denominamos fase de sondeos, en el sondeo 2 se excavó la fosa de fundación de la muralla del castillo. El material recogido fue una muestra reducida de un conjunto cerrado, que se podía fechar en los períodos emiral o califal. La excavación arqueológica de 2007-2008 registra también materiales de estos dos períodos medievales. Pero estamos en estos momentos realizando el estudio de materiales, por lo que preferimos reservarnos nuestra opinión definitiva a concluir estos estudios.

Trabajos de excavación y de replanteamiento

Ordenamiento urbano Almohade.

Sí podemos confirmar, tras la excavación en extensión, que la mayor parte de la trama urbana que registramos en planta se ordena o estructura en época Almohade. Es una estructura urbana que se ordena partiendo desde la muralla del castillo, con muros que parten perpendiculares a ésta y se dibujan también paralelos a ella. Con ciertas reservas, por la fuerte afección que muestra, podemos decir que se accede al castillo desde la entrada por una calle en recodo y lindante con la muralla hacia el sur, que después remonta hacia el oeste a la meseta superior, donde se encuentra el aljibe de doble bóveda de medio cañón, y llega hasta la muralla en su sector oeste. Otra calle, también afectada, circula de sur a norte en el sector noroeste del castillo.

Reordenamiento castellano-alcazarejo.

Tras la conquista definitiva de Fernando III de Castilla en 1225 se produce un reordenamiento interno del castillo, que afecta principalmente al sector norte, que consiste principalmente en la construcción del alcazarejo y la sustitución de la torre califal principal por la actual Almena Gorda. Obras totalmente de sillería irregular del siglo XIII, que parecen reordenar en parte el espacio interno del alcazarejo, pero que reutiliza la estructura urbana almohade.

 

Reportaje "El castillo del agua". Autor: Sebastián R. Moya García. Publicado en el nº 37 de la revista El legado andalusí. Una nueva sociedad mediterránea. Edita Fundación El legado andalusí.

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